Vuelta al ‘cole’, regreso a la comida sana

“¡Bendito ‘cole’!” Esta es una de las exclamaciones que muchos padres pronuncian estos días. La vuelta a las rutinas, al orden, a las buenas costumbres, a la organización y a la disciplina. En el fondo no es más que un reconocimiento a la excelente labor que hacen los colegios de este país y sus profesores.

Y entre esa disciplina, conviene no olvidar la importancia de comer bien. Lo hemos comentado varias veces. Estamos a la cabeza en Europa de las mayores tasas de obesidad infantil. Es importante enseñar a nuestros hijos a comer bien y variado y para ello tenemos que armarnos de mucha paciencia intentando que ese aprendizaje sea ameno y divertido y, desde luego, dando ejemplo. Será más fácil para ellos. Otro aspecto importante es no equiparar un castigo con la comida. No es bueno hacerlo porque, sin querer, estamos dándo al pequeño el mensaje de que hay alimentos buenos y malos sólo porque no le guste.

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Para empezar, hay que desayunar siempre. Con un zumo de naranja o un vaso de leche acompañado de cereales y/o fruta será más que suficiente. Para ello, es importante prepararlo con algo de antelación y tal vez tengamos que levantarnos 15 minutos antes de la cama. Pero el esfuerzo merece la pena. Desayunar es equivalente a no padecer obesidad. Y además, rendirán más en el cole.

Es importante que a media mañana tomen algo de tentempié, pero que sea sano; puedes optar por uno de estos ejemplos: un bocadillo de jamón, batido de leche con cacao, una pieza de fruta y cuando sean más mayores (a partir de los 5 años), un puñado de frutos secos.

La comida, que sea siempre variada, incluyendo de primer plato hidratos de carbono complejos (pan, patatas, arroz, pasta, o verduras o legumbres). De segundo plato, alguno de los anteriores, o también o puedes introducir carnes, pescados o huevos. Siempre agua para beber -nada de refrescos enlatados– y de postre fruta o algún lácteo desnatado. Los padres deberíamos comer lo mismo que ellos, evitando el alcohol y el tabaco durante la comida.

La merienda es parecida al tentempié de la mañana y resulta básica para no llegar a la cena muertos de hambre. Sirven los mismos ejemplos que antes.

Y para la cena, mejor alimentos ligeros como ensaladas, pescado, alguna verdura y, por supuesto, fruta y/o lácteos para acabar.

La salud de nuestros hijos en sus primeros años de vida depende en gran medida de nosotros y si no lo hacemos bien, muchas enfermedades y problemas del futuro pueden ser causa de una mala costumbre alimenticia en su infancia.

Y lo más importante, comparte todas las comidas que puedas del día con ellos y hazlas divertidas y agradables. Piensa que si el momento de sentarse a comer es ameno, estarán más dispuestos a comer variado y más sano.

Bienvenido cole y enhorabuena a todos nuestros profesores por su gran labor diaria.

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