¿Qué es la digestión pesada?

La “digestión pesada” es un problema muy frecuente, pero difícil de paliar cuando no encontramos el origen de nuestro malestar.

¿En qué consiste la digestión?

Como ya sabemos, la digestión es todo el proceso por el cual transformamos los alimentos en sustancias nutritivas simples.

Este proceso inicia en la boca, con la masticación y la insalivación, prosigue por faringe y esófago, se continúa  en el estómago y en el inicio del intestino delgado,  donde participan los jugos que producen tanto el estómago, como el hígado y el páncreas, y finaliza con la formación de las heces a lo largo del intestino grueso a partir de los restos de alimentos que no son absorbidos en tramos previos y su  expulsión al exterior.

alteraciones flora intestinal

¿Qué es la dispepsia funcional?

Las digestión pesada es producto de alguna alteración en este proceso fisiológico. Seguro que has oído hablar del término dispepsia funcional, cuando  utilizamos el este término nos referimos a un conjunto de síntomas que se relacionan sobre todo con el tracto digestivo superior.

Los síntomas  síntomas más frecuentes son la sensación de digestión pesada después de las comidas y la hinchazón de la tripa. Otras molestias habituales son los aires o flatulencias, los eructos, las náuseas e, incluso, sentir ardor o dolor en la zona entre las costillas y el ombligo.

¿Qué causa dispepsia?

No se sabe muy bien la causa, pero algunos estudios coinciden en señalar la existencia de alteraciones de la motilidad (o facultado de moverse) del estómago, en la sensibilidad y en factores neurohormonales. Se han identificado a su vez, posibles causas relacionadas con dichas alteraciones como infección por Helicobacter Pylori, fenómenos alérgicos, factores psicosociales e incluso factores genéticos.

Aunque se trata de un trastorno benigno, que no suele revestir gravedad, todavía no existe un único tratamiento totalmente eficaz. Por este motivo, es conveniente que tomemos medidas para mitigar el dolor y las molestias. Si bien,  estas pueden mantenerse durante toda la vida o desaparecer y reaparecer a lo largo de los años.

Consejos para mejorar la digestión

Es importante es ser consciente de tu nutrición y de tus hábitos alimenticios. Piensa si sigues unos horarios habituales y regulares; si comes con tranquilidad o siempre tienes prisa; si masticas  correctamente y el tiempo suficiente los alimentos. Todas estas rutinas son muy importantes para no sufrir una digestión pesada.

hábitos nutrición

Igualmente, puede ser conveniente realizar comidas frecuentes y poco abundantes (al menos, cinco al día). Existen, además, una serie de alimentos que puede ser aconsejable  evitar en el caso sufrir digestión pesada. Encabezan la lista los alimentos flatulentos como las lentejas o la col-, pero tampoco las comidas muy condimentadas son recomendables. Tampoco conviene abusar de grasas, fritos y alimentos muy dulces o salados, así como del café y el alcohol, si bien estos dos últimos no parece que se asocian tan específicamente a dispepsia.

Infusiones para una digestión ligera

Por otra parte, algunas infusiones pueden convertirse en grandes aliadas para conseguir una digestión saludable. Por ejemplo, la hoja de la menta se le atribuyen numerosas  propiedades farmacológicas, gracias a su  aceite esencial (mentol) y los principios activos que contiene. De hecho, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba el uso de algunos medicamentos a base esta planta para tratar trastornos digestivos como la dispepsia y la flatulencia.

menta para las flatulencias

También el uso del hinojo puede servirpara paliar los espasmos gastrointestinales leves. Además de favorecer la eliminación de gases, la acción del fruto de esta planta aumenta la producción de los jugos gastrointestinales, lo que estimula la digestión.

También la verbena común puede ser beneficiosa, pues produce una ligera depresión del sistema nervioso central (SNC). Ello ayuda a evitar problemas de indigestión asociados a la tensión, el nerviosismo y los problemas emocionales.

Por último, los preparados y una fruta tan común como el limón pueden ayudar a una mejor digestión, así como a reducir el dolor y la hinchazón.

Recuerda que cada cuerpo y cada organismo son únicos por lo que debes ser activa y descubrir que es lo que más le conviene a tu sistema digestivo y a ti. Para ello no olvides consultar con tu médica cualquier problema digestivo que sufras.

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Evitar los gases: por qué se producen y cómo reducirlos con la alimentación

Cuando hablamos de evitar los gases parece que lo primero que nos viene a la cabeza es la imperiosa necesidad de reducirlos a cenizas, no solo por las molestias que pueden acompañarlos (distensión abdominal, retortijones, cólicos agudos, ruidos) sino también por la creencia de que los gases intestinales son malos o señal de que algo no funciona.

reducir los gases

Afortunadamente, los “pedetes” no siempre son señal de problemas e incluso pueden hablarnos sobre el buen estado de nuestra flora intestinal. Si te sirve de consuelo, lo peor de los gases no es tenerlos, sino tener demasiados o no poder expulsarlos correctamente.

¿Por qué se producen los gases?

No te dejes engañar, absolutamente todas las personas tenemos gases. ¡De verdad!

Normalmente, en personas sanas sin patologías relacionadas, los gases suelen tener origen multifactorial y producirse por uno o más de estos motivos:

  1. Llevar una vida sedentaria y una dieta desequilibrada puede afectar no solo a la microbiota intestinal, sino que además se relaciona con una mayor dificultad en la eliminación de los gases.
  2. Un cambio en la dieta puede producir un aumento en la motilidad del intestino, generando molestias digestivas transitorias (por ejemplo, cuando introducimos mayor cantidad de fibra dietética en nuestra alimentación, de forma brusca -incluyendo la ingesta de suplementos y alimentos enriquecidos-).
  3. Por sufrir aerofagia o, lo que es lo mismo, por tragar aire cuando comemos, bebemos y/o fumamos.
  4. La deficiencia enzimática puede provocar que aumente la producción de gas por fermentación bacteriana en el colon, debido al exceso de residuos no digeribles en la dieta.

cómo evitar los gases

 

Trucos infalibles para evitar los gases

Si sueles tener molestias digestivas que te incomodan de forma recurrente, los motivos anteriores pueden darte pistas muy importantes e interesantes para mejorar tu día a día y reducir los gases desde este momento.

¡Pero eso no es todo! A continuación, descubrirás cómo evitar y reducir los gases con tu alimentación: desde la elección de ingredientes, pasando por la forma de cocinarlos o aderezarlos y, cómo no, sin olvidar la forma de tomarlos.

  • Come adecuadamente: despacio, cuidando las raciones, sin distracciones y masticando bien para que la saliva facilite el proceso de digestión desde la boca. Hacerlo rápidamente, de pie o fumando (además de tomando bebidas con gas o alcohol) puede hacer que tragues aire, con las molestias que esto supone.
  • Bebe agua, bien para facilitar el proceso digestivo (la fibra absorbe mucha agua) o como opción preferente ante otro tipo de bebidas calóricas y gaseosas que no te sentarán igual de bien.
  • Limita los alimentos o preparaciones demasiado grasas (salsas, lácteos, fritos) o que incluyan carnes rojas, platos muy condimentados, picante o alimentos excesivamente calóricos y endulzados porque provocan, en general, digestiones más lentas y pesadas.
  • Introduce la fibra de forma paulatina, progresivamente, cuando decidas cambiar de hábitos. Las molestias digestivas que puedan generarse de forma aguda no son una mala señal ni deben echar por tierra tu intención de comer mejor, únicamente advierten que tu tracto intestinal necesita adaptarse a un mayor consumo de fibra. La mejor opción es ir ampliando la ingesta de vegetales y frutas poco a poco para, después, ir incorporando la versión integral de los cereales que tomamos de forma habitual (arroz, pasta, pan, harina).
  • Ejercítate y pide ayuda para abandonar el tabaco, ambas medidas son una inversión en salud y te reportarán beneficios que van más allá de los gases.

alimentos que producen gases

  • Las legumbres, las crucíferas (col y familiares), la cerveza, el vino tinto, las bebidas gaseosas, la cebada, las peras y manzanas, el centeno, el pan caliente, las frituras y ciertos edulcorantes, encabezan la lista de los alimentos más flatulentos mientras que la coliflor, la carne, el ajo, la cebolla e incluso el huevo pueden hacer que tus ventosidades huelan peor al ser alimentos que contienen las sustancias culpables de conferir mal olor a los gases.
  • Consigue que las legumbres te sienten mejor tomándolas sin piel o haciéndolas puré, dejándolas en remojo previo antes de la cocción, cocinándolas a fuego lento y de forma prolongada (de esta forma descomponemos oligosacáridos y las hacemos más digeribles), añadiendo la sal al final de la cocción para evitar que la piel endurezca e incluso haciendo uso de verduras y especias carminativas que ayuden a reducir los gases (anís, laurel, comino, hinojo, clavo).
  • Crea nuevas alianzas para mejorar tus digestiones: un yogur natural puede convertirse en tu mejor postre y aliado, las enzimas digestivas de la piña y la papaya facilitarán tu proceso digestivo y algunas infusiones -sin endulzar, por favor- te sentarán mejor que tomar café (menta poleo, anís, hinojo, manzanilla…).

¡Seguro que ya has tomado nota de varias cosas que te pueden ir bien! ¿Qué es lo que vas a cambiar a partir de ahora? Las mejoras no tardarán en hacerse notar, pero deberás consultar con tu médico cualquier molestia que se mantenga o genere mayor malestar.