Bienestar digestivo de los más pequeños

Aunque resulte difícil de imaginar, nuestro sistema digestivo tiene una superficie de trescientos metros cuadrados, ¡la misma superficie que una pista de tenis! Es, además, la parte del organismo con mayor contacto con el exterior y, por tanto, una de las más vulnerables a las agresiones externas. Para defendernos de ellas, contamos con la mejor defensa posible: la flora intestinal.

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También conocida como microbiota, es un conjunto de microorganismos que viven en perfecta simbiosis en nuestro intestino. Hasta hace poco se estimaba que estaba compuesta por aproximadamente cien billones de bacterias beneficiosas, una cifra diez veces mayor que el número de células presentes en nuestro cuerpo, sin embargo nuevos estudios apuntan a que la microbiota la constituyen unos treinta y ocho millones de bacterias fundamentalmente en el colon  y que la relación con las células de nuestro organismo es prácticamente uno a uno (1,3 a 1).

El conjunto total, con los datos disponibles en la actualidad,  llega a alcanzar un peso de unos doscientos gramos, la mitad aproximadamente que el peso del colon, y es vital para nuestra salud, porque desarrolla funciones esenciales para nuestro organismo. E igual o más importante es para los más pequeños, cuyo cuerpo y sistema inmune se encuentra en pleno desarrollo.

Funciones principales de la flora intestinal

En primer lugar, asegura el correcto funcionamiento de nuestro sistema digestivo y colabora en la producción de vitaminas, regula el metabolismo del colesterol e interviene   en la correcta absorción de minerales como el calcio, el hierro, magnesio, mejorando la biodisponibilidad de zinc, cobre y fósforo además de modular el movimiento intestinal.

Igualmente, y a través de diferentes mecanismos, impide, a través de un efecto barrera que se implanten bacterias nocivas que llegan del exterior y pueden provocar infecciones.

Además, activa y fortalece el sistema inmunológico, mediante un complejo mecanismo de señales intercelulares, en las que bacterias, y diversas células, incluidas las del sistema inmune, actúan de forma coordinada lo que nos permite la defensa frente a posibles infecciones por diversos microorganismos y tolerar adecuadamente los alimentos.

Diferencias entre la flora intestinal de niños y adultos

No obstante, la  flora de los niños pequeños y los adultos no son exactamente iguales. La flora se va adquiriendo desde el nacimiento, principalmente a través de la lactancia materna, y al incorporarse a la alimentación del adulto (hacia los 10-18 meses) se va modificando su flora intestinal, con lo que a partir de los dos–tres años, su flora se estabiliza y las bacterias dominantes son similares a la de los adultos.

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¿Qué puede alterar la flora intestinal de los más pequeños?

En general, numerosos factores pueden alterar la microbiota, muchos de los cuales pueden también afectar a los niños. Por ejemplo, las infecciones víricas o bacterianas que producen gastroenteritis pueden dañar o alterar temporalmente la microbiota.

También la toma de medicamentos como los antibióticos  pueden perjudicar la flora intestinal de los más pequeños. Estos medicamentos pueden ser muy eficaces a la hora de acabar con las bacterias causantes de infecciones. Sin embargo, provocan con cierta frecuencia efectos secundarios indeseados, entre ellos, dañar también las bacterias beneficiosas, y facilitar que se asienten en el intestino otros microorganismos patógenos que provoquen diarreas.

Por último, también una dieta pobre en fibra y un exceso de carnes, grasas y azúcares pueden afectar muy negativamente a la flora.

Otras circunstancias que alteran la flora intestinal pueden ser: el sedentarismo, el estrés, el alcohol, el tabaco, la falta de hábitos de sueño correctos, la edad, tratamientos quirúrgicos, radioterapia, por poner algunos ejemplos, aunque están más asociadas a la población adulta.

 ¿Qué ocurre cuando se altera la flora intestinal?

Cuando la flora intestinal está alterada, existe una mayor probabilidad de que ello  se relacione en el niño con diversos trastornos gastrointestinales como por ejemplo la diarrea  infecciosa, el sobredesarrollo bacteriano, la enterocolitis necrotizante, o algunos tipos de enfermedad inflamatoria intestinal. Se piensa además que otros trastornos de tipo funcional como estreñimiento ó cólico del lactante podrían verse beneficiados por la adecuación de esa flora intestinal. Se está investigando la relación de la microbiota en el desarrollo de otros trastornos como por ejemplo las  alergias  y la dermatitis atópica.

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Para tratar de mejorar el confort digestivo de nuestros hijos, y una vez descartada una patología que requiera de tratamiento específico, basta con adoptar algunas medidas muy sencillas.

Para empezar, puede ayudarles realizar cinco comidas al día -desayuno, media mañana, comida, merienda y cena-, procurando unos horarios regulares y masticando bien.

Por otra parte, puesto que la flora intestinal es susceptible de modificarse mediante cambios dietéticos mantenidos en el tiempo, es importante garantizar un consumo de fibra adecuado a su edad. Ésta está presente en verduras, hortalizas, frutas y legumbres, así como en los frutos secos, harinas y cereales integrales.

Al mismo tiempo, reducir también las carnes no magras que toman. En este sentido, es mejor que les des carnes blancas y animarles a comer más pescado. Tener en cuenta las recomendaciones  sobre el consumo de pescado azul en niños  y limitar su consumo a una vez a la semana, con raciones de menos de 50 g, en niños mayores de 3 años. En cambio el  pescado blanco  (merluza, lenguado, etcétera) es recomendable  a lo largo de toda la edad pediátrica, tres a cuatro veces por semana  . También debes optar en casa por el aceite de oliva virgen extra antes que por la mantequilla o la margarina.

Igualmente, asegúrate de que toman a diario yogures, quesos y leches fermentadas, puesto que estos alimentos son ricos en nutrientes y bacterias beneficiosas para la flora intestinal. Todo ello, sin olvidarte de la hidratación, que favorece las digestiones y la evacuación. Por esta razón, tus hijos deben beber la cantidad de líquido adecuada a su edad y condición cada día, preferiblemente, de agua.

Probióticos, aliados contra las molestias intestinales

Los complementos nutricionales con probióticos pueden constituir una opción eficaz para aumentar el bienestar digestivo de los más pequeños. Sobre todo, algunos probióticos pueden ayudarle a prevenir y mitigar algunas molestias intestinales, ya que pueden regular la función intestinal, aumentar las defensas y disminuir el riesgo de infecciones.

Los probióticos son microorganismos vivos que sobreviven a su paso por el tracto gastrointestinal, que pueden aportar beneficios para la salud de quien los consume, fundamentalmente en algunas circunstancias. Hay que tener en cuenta que no todas las cepas de probióticos presentan la misma eficacia clínica y no están indicados indistintamente para diversas situaciones.

Unos ejemplos concretos de dichos beneficios en la salud de los más pequeños, por ejemplo, son las que apuntan algunos estudios para las cepas de la bacteria B. breve, pobladora habitual y natural de su microbiota. También se  recomiendan probióticos que contengan la L. rhamnosus CG, que han demostrado en diversos estudios su eficacia para  repoblar la flora intestinal tras el uso de antibióticos y, en caso de diarreas agudas, contribuye a acortar su duración.

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La vuelta al cole… y a la alimentación saludable

Inmersos ya de nuevo en la rutina escolar de clases y deberes, es más importante que nunca la alimentación infantil para que estos recuperen unos hábitos adecuados, que les garanticen la energía y los nutrientes necesarios para afrontar la jornada académica.

¿cómo deben alimentarse nuestros hijos?

La importancia del desayuno en la alimentación infantil

La primera clave que debemos tener en cuenta los padres es que el desayuno, es imprescindible en la alimentación infantil para el rendimiento escolar, debe cubrir al menos una cuarta parte de las necesidades nutritivas de los niños. Si nuestros hijos no desayunan correctamente, pueden desequilibrarse el resto de comidas diarias, lo que aumenta el riesgo de obesidad y también de una menor productividad en las horas de clase.

Para evitarlo, debemos asegurarnos de que tengan el tiempo suficiente para disfrutar de un buen desayuno antes de ir al cole. Este debe incluir al menos un lácteo -leche, yogur, queso…-, un cereal a elegir entre pan, tostadas, cereales, galletas, magdalenas o bizcochos caseros y una fruta o su zumo.

¿Qué hay para comer?

La comida del mediodía, que a menudo se realiza en el comedor escolar, debe aportar a  nuestros hijos un tercio de sus necesidades energéticas diarias y, al menos, la mitad de las proteínas. Como primeros platos, deberían incluir verduras, legumbres, pasta o arroz; de segundo, pescados, carnes magras, huevos con patatas, ensaladas o guarnición de verduras y, de postre, frutas o, de manera más ocasional, lácteos. Deben estar acompañados de pan y agua como bebida.

cuánta pasta deben comer los niños

Es muy importante que los progenitores conozcamos siempre el menú que sirve el cole, para, además de saber qué comen nuestros hijos, tratemos de complementarlo con la cena que tomarán en casa. Por ejemplo, ingerirán verdura si para comer han comido pasta, arroz o legumbres; o patata o pasta, si han tomado verdura a la hora de comer. Lo mismo sucede con el segundo: si se ha consumido carne al mediodía, para cenar se comerá huevo o pescado y viceversa. Se podría decir que la cena es similar a la comida del mediodía, pero con raciones más reducidas.

El almuerzo y la merienda, complemento nutricional

Por último, en este post no puedo dejar de referirme  a las comidas de media mañana y media tarde, que son también importantísimas en la alimentación infantil: el almuerzo y la merienda aumentan el rendimiento físico y cognitivo de los niños en edad escolar y complementan las comidas principales, dándonos la oportunidad, a los padres, de suministrar a nuestros hijos todas las vitaminas y raciones necesarias de frutas, lácteos y cereales.

cuánta fruta tienen que comer los niños

Por ello, el almuerzo de media mañana puede estar compuesto de una  pieza de fruta, un yogur, un bocadillo de queso u otro equivalente lácteo, de frutos secos (cacahuetes, almendras o nueces) o alguna hortaliza como la zanahoria. La merienda no debe ser excesiva, pero tampoco se debe prescindir de ella, pues aporta la energía necesaria para afrontar una tarde de juegos y/o estudio. Además, evita los picoteos innecesarios entre comidas y llegar a la cena con hambre excesiva, dado que los escolares suelen comer a una hora temprana.

En función de lo que haya tomado por la mañana, la merienda puede estar compuesta por una fruta, lácteo o algún cereal. Puede ser también un bocadillo de quesitos, jamón de york o serrano, pavo o algún vegetal.

merienda bocadillo

Malos hábitos en la nutrición infantil

De sobra conocida son los datos de sobrepeso y obesidad de la población infantil en España aportados por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN). Según esta Autoridad Sanitaria los datos del estudio Aladino 2013 reflejaba que un 18,4% de los menores españoles sufría obesidad y el 24,6% sobrepeso.

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Desde Laboratorios Cinfa y con el aval de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) hemos llevado a cabo el llamado V Estudio CinfaSalud centrado en nutrición infantil. Se trata de una encuesta epidemiológica realizada a tres mil padres y madres de niños entre los 6 y 12 años de edad para conocer la  percepción y hábitos de salud de la población española en torno a la nutrición infantil.

Y los resultados no son nada buenos. Hemos destacado unos datos que reflejan las conclusiones generales:

  • El 13,1% de los progenitores encuestados no percibe el sobrepeso u obesidad real de sus hijos, mientras que el 43,1% de quienes los consideran por encima o por debajo del peso ideal no toma medidas para solucionarlo.
  • Por otra parte, el 82,8% de los niños/as españoles no desayunan bien.
  • El 93,1% de ellos no duerme las horas recomendadas por los especialistas.
  • El 55,4% de los niños/as con un peso normal dedican más tiempo al ejercicio que los niños obesos.
  • El 51,9% de los padres afirma que sus hijos realizan en el colegio alguna actividad educativa relacionada con la alimentación saludable considerándola necesaria para el 94,6% de los progenitores.

 

Infográfico Estudio CinfaSalud Nutrición infantil

Como se muestra en nuestra investigación, los hábitos nutricionales de los niños españoles parecen no ser adecuados así como tampoco el grado de concienciación de sus padres. Se hacen necesarias más estrategias para mejorar la educación alimentaria en la población infantil como vía de prevención de problemas de salud relacionadas con la alimentación.

#VEstudioCinfaSalud

 

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud (OMS). “Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Sobrepeso y obesidad infantiles”. OMS 2016. [Acceso21 de septiembre de 2016]. Disponible en: http://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/

Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. “Estudio ALADINO 2013: Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España 2013”. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Madrid, 2014.