Consejos nutricionales para sobrevivir a la Navidad (I)

En la Puerta del Sol como el año que fue; otra vez el champagne y la uvas y el alquitrán….” . Estos acordes de la famosa canción de Mecano nos recuerdan que un año más la Navidad está aquí y con ella sus clásicas costumbres de comidas y cenas de empresa, familiares, salidas nocturnas, excesos de todo tipo, variadas celebraciones, etc. Todos estos eventos tienen un denominador común: el alcohol y los alimentos calóricos típicos de estas fiestas.

No pretendo con este artículo ser un aguafiestas, sino dar una serie de recomendaciones de sentido común para que puedas afrontar con garantías y sin perder la línea las semanas más hipercalóricas del año. Seguro que si las sigues, el día después de Reyes (clásico día de buenos propósitos, de comienzo de colecciones imposibles de terminar, de apuntarnos al gimnasio o a clases de inglés…) no tendrás kilos de más en tu organismo.

Es importante recordar que las fiestas no empiezan el 24 de diciembre con la cena de Nochebuena sino que previamente hemos realizado varias comidas y aún quedan las celebraciones oficiales de la Navidad. En esta época recurrimos a platos complejos de elaboración, de grandes sabores, y también caros; y nos escudamos en la vieja frase de “Una vez al año, no hace daño”, pero no nos engañemos: tampoco comemos bien el resto del año.

Por eso, espero que estos consejos te ayuden no sólo de cara a la Navidad sino todos los meses. Como son diez en total, las hemos dividido en dos post. Aquí están las cuatro primeras:

1)     Si te toca cocinar, no picotees mientras lo haces. Si no lo puedes evitar ten a mano frutas de temporada, que te hidratarán y te saciarán, así como frutos secos, como las almendras, muy típicas en esta época. Ricas en vitamians, minerales y antioxidantes y con demostrados beneficios cardiosaludables y sobre nuestro peso. No engordan, al igual que el pan,otro de esos falsos mitos que conviene desterrar.

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2)     Cuando cocines, hazlo sano; cocina al vapor, al horno o a la plancha y  evita frituras y salsas. Es más: si puedes, disminuye al máximo los platos que lleven grasas saturadas (presentes en carnes, embutidos, productos de pastelería…) y apuesta por el aceite de oliva, producto español y con propiedades benficiosas por su contenido en grasas monoinsaturadas. Sobre este aspecto, añade a tus platos pescado azul rico en omega-3.

3)     Intenta beber al menos 8 vasos de agua al día. El agua ayuda a mejorar nuestro tránsito intestinal. También tiene gran contenido acuoso las infusiones, sopas, zumos naturales, etc. Evita en la medida de lo posible los refrescos sin azúcar.

4)     Es una época donde todo lo celebramos con alcohol, con mucho alcohol. Evita la temida resaca e intercala en tus tomas algo de agua con gas o limón. Es un pequeño truco para evitar los dolores de cabeza del día posterior y sobre todo disminuirás la ingesta de calorías vacías e inútiles de estas bebidas. Otro truco es reservar la ingesta de champán o cava para el momento del brindis. De todos modos, tomado con moderación, el alcohol tiene efectos positivos a nivel cardiológico y cognitivo; la Sociedad Española de Cardiología recomienda beber un máximo de dos vasos de cerveza o vino al día.

Mañana viernes continuaremos con la segunda parte de este práctico post, pero como ya estamos en fechas, me gustaría desearos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo. ¡Feliz 2014!

 

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