¿Qué factores marcan una correcta conservación de los alimentos?

Conservar bien los alimentos es importante para preservar su calidad y sus propiedades nutritivas, así como su sabor, olor, color, textura y demás cualidades organolépticas.  También debemos tener presente que ciertos alimentos poseen microorganismos propios que pueden producirnos intoxicaciones. Aunque estos microorganismos pueden ser destruidos parcial o totalmente con una buena cocción, debemos poner en práctica técnicas adecuadas de conservación e higiene para mantenerlos en condiciones de seguridad hasta que llegue el momento de cocinarlos.

Por tanto, para una correcta conservación de los alimentos, hemos de tener en cuenta los siguientes factores:

  • La temperatura: los alimentos se alteran sobre todo por la acción de las bacterias, que son muy activas a temperatura ambiente. Entre los 5ºC y los 65ºC, existe especial peligro de que los microorganismos crezcan con mayor rapidez y de que se multipliquen en pocos minutos. Así como el calor destruye ciertos microorganismos que pueden alterar las propiedades de un alimento, el frío ralentiza o detiene el desarrollo de las bacterias.
  • El tiempo: los alimentos deben permanecer el menor tiempo posible a temperatura ambiente. En este sentido, debemos incrementar las precauciones en verano, ya que, como acabamos de ver, las elevadas temperaturas pueden producir un rápido crecimiento de  microorganismos en el alimento, aunque no los veamos. Los alimentos cocinados que no se vayan a consumir inmediatamente también deben conservarse en frío.
  • El tipo de alimento: los alimentos muy salados o muy azucarados, como el bacalao o la mermelada respectivamente, impiden la multiplicación de las bacterias. Por el contrario, estas tienden a proliferar en alimentos como las carnes picadas, los quesos blandos, las salsas, la nata montada, la mayonesa, los preparados con huevos, las frutas y verduras cortadas, las aves, los pescados y los mariscos, por lo que debemos conservarlos con especial cuidado.

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Y pasando a la práctica, aquí tenemos una serie de consejos para el momento de trasladar los alimentos a casa:

Tardar el menor tiempo posible para evitar que los alimentos frescos como los lácteos, carnes y pescados aumenten su temperatura, sobre todo en verano.

Introducir los alimentos congelados en bolsas isotérmicas para que conserven mejor el frío. Estas bolsas se pueden adquirir en el propio supermercado.

Intentar separar correctamente los alimentos en las bolsas, de manera que los productos fríos queden aislados del resto. De igual modo, hemos de evitar mezclar alimentos que puedan contaminar a otros (como carnes crudas y verduras de hoja) o  cuyos sabores y olores puedan interferir con los de otros alimentos de la bolsa.

Cuando lleguemos a casa, hemos de clasificar los alimentos en frescos, refrigerados o congelados, y luego guardarlos, según corresponda, en frigorífico o congelador. Hemos de hacerlo, además, con la máxima rapidez  para mantener la cadena de frío.

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