¿De dónde saca la energía nuestro cuerpo?

Todas las células de nuestro organismo necesitan energía constantemente para funcionar y, por este motivo, cada una de ellas está dotada para producir su propia energía llamada ATP (adenosintrifosfato) que es como una pequeña pila. Así, por ejemplo, las células del corazón usan ATP para poder latir; o las de las fibras musculares para poder contraerse y relajarse.Dieta deporte dónde buscar la energia

 Nuestro cuerpo siempre está usando ATP, incluso dormidos lo utilizamos para respirar, soñar, etc. Estas pilas deben ser recargables ya que su duración es de apenas unos segundos. La recarga se produce a través de las reservas de combustible, las cuales provienen de la alimentación.

La glucosa, la grasa y la proteína son los principales combustibles. La primera se almacena en forma de glucógeno en el hígado y sobre todo en el músculo (75%). La grasa en el tejido adiposo, alrededor de los órganos, bajo la piel y en el músculo. La proteína por su parte no es que se almacene sino que forma parte de tejidos como el muscular.

Alimentación deportiva

Mientras que las reservas de grasa son enormes, las de son muy reducidas. Hay un ejemplo muy claro, se sabe que en una persona de 70 kilos de peso se almacena aproximadamente 500 g de glucógeno (400 g en los músculos y 100 g en el hígado), 10 kilos de proteínas y 16 kilos de grasa.

El organismo sólo puede almacenar una pequeña cantidad de glucógeno, como si fuese el depósito de gasolina de un coche, por lo tanto, nuestro organismo dispone solo de una pequeña cantidad. De hecho, El glucógeno almacenado nos ofrece energía para unos 90 -180 minutos de deportes de resistencia aeróbica.

Cuando llega a un umbral mínimo determinado el organismo da señales de aviso para parar como mareos, fatiga etc. Son señales de aviso que nos alertan de que necesitamos hidratos de carbono. Consulta el post Macronutrientes para la nutrición deportiva para descubrir qué tipos de hidratos de carbono necesita tu organismo.

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Además, la conversión de grasa en energía es lenta por lo que es necesario conseguir la energía de los hidratos de carbono y de la grasa para poder realizar actividades físicas prolongadas en el tiempo.

Las uvas contienen hidratos de carbono de rápida absorción

Por eso, el glucógeno y la grasa son los principales combustibles. Las proteínas sólo son cuando se agotan los depósitos de glucógeno en situaciones límite pero no es recomendable “tirar” de la proteína ya que supone un riesgo para la salud originándose entre otros problemas pérdida y daño muscular.

Finalmente, no es objeto de entrar en esto, pero nuestro organismo dispone de varios sistemas energéticos endógenos para utilizar energía en función de los diversos factores como actividad física, de su intensidad y duración, de las condiciones climáticas y del sexo.

 

Modera el consumo de grasas y tu peso lo agradecerá

Las grasas, esos nutrientes con tan mala fama. ¿Qué podemos decir de ellas para ‘limpiar’ su reputación? En primer lugar, que no todas las grasas son iguales ni, por tanto, perjudiciales.

Voy a intentar aclarar brevemente qué grasas son beneficiosas y cuáles no, y en consecuencia, qué grasas no deben de faltar en tu alimentación diaria y cuáles deberías evitar.

La dieta mediterránea recomienda un alto consumo de grasas, pero ¡ojo!, en forma de grasas insaturadas. Este tipo de grasas son muy beneficiosa y las puedes encontrar en pescados azules (sardinas, jurel, atún, trucha, salmón, etc), nueces, aceite de oliva, soja, girasol y maíz. Te ayudarán a controlar los triglicéridos y el colesterol y aumentarán el colesterol ‘bueno’, el llamado HDL colesterol.

palomitas bajas en grasa

Por su parte, las grasas que debes de evitar o, por lo menos, reducir su consumo son las grasas saturadas y las grasas trans. Las primeras están presentes en alimentos de origen animal (mantequillas, tocino, seso, paté, etc.).  No te las recomiendo porque aumentan el colesterol total y el LDL colesterol, el conocido como ‘malo’. Desgraciadamente, según una encuesta realizada por AESAN, España duplica el consumo recomendado de grasas saturadas.

 Las grasas trans tampoco te las recomiendo porque reducen el colesterol bueno y aumentan el malo; son grasas industriales y están en los productos de bollería, palomitas, panadería industrial, precocinados, etc.

dieta equilibrada

Por lo tanto, y resumiendo: una dieta rica en ácidos grasos insaturados y baja en saturados y trans será beneficiosa para tu salud cardiovascular y para tu báscula, que soportará mejor tu peso, ya que incluso te quitarás unos kilos.