Cómo preparar una buena ensalada

Tras conocer hace unos días algo más acerca del helado, uno de los productos que se asocian indudablemente al verano, hoy abordamos otro plato estrella de esta época, mucho más saludable y que es un aliado habitual en muchas dietas: la ensalada

Resulta muy conveniente para nuestro organismo tomar al menos una ración de verduras y hortalizas crudas al día, ya que el calor de la cocción destruye parte de sus nutrientes y muchas de sus vitaminas y minerales. Por ese motivo, una ensalada constituye una opción muy sana.

A continuación, vamos a conocer algunos consejos que hemos de tener en cuenta a la hora de preparar una buena ensalada:

cómo preparar una buena ensalada

  •  Debemos lavar cuidadosamente los vegetales con abundante agua potable antes de comenzar la preparación de la ensalada y luego escurrirlos bien. Siempre que sea posible, resulta conveniente verter dos gotas de lejía en el agua para garantizar una correcta desinfección.
  • Es importante saber que cuanto más troceemos las hortalizas y verduras, mayor pérdida de minerales y de vitaminas B1y C se produce. Por tanto, es recomendable cortarlas en grandes trozos y, a ser posible, con un cuchillo de acero inoxidable.
  • En cualquier caso, los mejor es trocear con las manos las verduras de hoja como la lechuga o la escarola, que tan a menudo comemos en ensalada.
  • Si utilizamos limón o vinagre para aderezar, lograremos conservar durante más tiempo las vitaminas de las distintas verduras y hortalizas.
  • Siempre que sea posible, a la hora de aliñar la ensalada, también es recomendable usar aceite de oliva virgen. Como ya sabemos, este posee numerosas propiedades cardiosaludables.

Sácale todo el partido a este plato, que además permite muchas opciones de combinar alimentos entre sí.

Lentejas y ensalada para el lunes 7 de octubre

Tras comenzar el lunes pasado, esta semana, el protagonismo de nuestra dieta saludable recae sobre las lentejas, un plato tradicional y conocido por ser una fuente de hierro y proteína vegetal que no altera nuestro peso.

A primera hora de la mañana comenzaremos el día con un vaso de zumo de manzana, sin añadirle azúcar. Este zumo nos aporta vitaminas, como la A y la C, previene la litiasis renal debido a su cantidad de ácido málico y es perfecto para personas con artritis o con problemas de gota (exceso de ácido úrico en sangre). Además, completaremos el desayuno con un yogur desnatado de cualquier sabor y un puñado de cereales ricos en fibra.

Para almorzar recurriremos de nuevo a los cereales, en forma de barrita, y si nos apetece, una infusión.

A la hora de la comida, de primero nos prepararemos una ensalada de tomate con ajitos y orégano, de segundo, las lentejas y de postre, una fruta cítrica, como puede ser la naranja.

Las lentejas debemos acompañarlas de un cereal, para lograr un alto valor biológico. En este caso hemos optado por el arroz, pero serviría también la patata, por ejemplo. Cocinarlas con cebolla y zanahoria las convertirán en un plato muy sabroso.

Además, para completar nuestro aporte nutricional y absorber de manera adecuada el hierro, tenemos que tomarlas con alimentos ricos en vitamina C. En este caso, tenemos dos fuentes, la ensalada de tomate y la fruta cítrica.

menú lentejas

La merienda podemos componerla de un poco de queso freso desnatado junto a cinco almendras.

Y para cenar, una buena opción es un salteado de pimientos del padrón y berenjena, un rollito de espárragos con fiambre de pavo, junto a un trocito de pan, y un yogur desnatado como postre y punto final a nuestro menú saludable del lunes.

¡Buen provecho!

La hora de la cena: ¿cómo debe ser la última comida del día?

Muchas veces, cuando llegamos a la última comida del día, tras una jornada agotadora, tenemos la tentación de saltárnosla, de comer poco o a veces justo lo contario: darnos un atracón porque llevamos desde las tres de la tarde sin comer nada.

En primer lugar, te diré que saltarse la cena no es una buena idea. Es mejor cenar algo ligero que no cenar. Si no cenas, es posible que a media noche te despiertes con una sensación pavorosa de hambre. Recuerda que en varias entradas de este blog hemos hablado de comer cinco veces al día. La cena es la quinta, y si durante el día hemos comido de forma equilibrada y el número de veces recomendado, llegaremos a la cena sin esa sensación de hambre.

Recuerda que para dormir, lo menos aconsejable es comer mucho. Las cenas tienen que ser ligeras y fáciles de digerir. Además, debemos tomar esta última comida a una hora temprana, por ejemplo hacia las 8 ó 9 de la noche.

En tu cena puedes incluir algún tipo de pescado o de carne sin grasa como el pollo, el conejo o el pavo. Las verduras también son una buena opción si las tomas frescas o cocinadas  a la plancha, igual que las ensaladas, éstas bien aliñadas con aceite de oliva. En el postre puedes incluir una fruta o un lácteo desnatado.

qué cenar

Y por supuesto, no tomes bebidas alcohólicas por la noche, sobre todo combinados, porque tendrás un sueño muy ligero y poco reparador y al día siguiente te encontrarás más cansado