Cómo contribuye el colágeno a unas articulaciones sanas

Desde hace algunos años, oímos hablar a menudo del colágeno y de sus muchos beneficios, pero la verdad es que no se trata de ningún invento nuevo. En realidad, ha estado siempre con nosotros o, mejor dicho, en nosotros, pues es la proteína más abundante de nuestro organismo. Además de formar parte de la estructura de la piel y de los tejidos que protegen nuestros músculos y órganos vitales, está presente entre otras localizaciones, en  las partes de nuestro cuerpo que nos permiten movernos: los huesos, cartílagos, discos intervertebrales, ligamentos y tendones.

Efectos de la pérdida de colágeno 

Como vemos, se trata una sustancia vital para nuestra salud y bienestar que el organismo fabrica de manera natural. Sin embargo, los años no pasan en balde para nadie y, a partir de los 25 o 30 años, su producción comienza a reducirse poco a poco. Esta pérdida puede ser más acentuada en deportistas o en personas que practican ejercicio físico de modo regular. También las personas que sufren cambios hormonales, como las mujeres en la menopausia, pueden notar con más intensidad los efectos de esta disminución del colágeno.

En general, es a partir de los 40 años cuando las consecuencias de este proceso comienzan a ser tangibles: la piel pierde elasticidad y comienza a envejecer, al tiempo que las articulaciones se deterioran. Puede ocurrirnos que llevar a cabo movimientos que antes ejecutábamos sin apenas darnos cuenta, ahora nos provoque molestias y/o dolor. ¿Cuántas veces nos ha costado enderezarnos tras pasar un tiempo agachados, mientras que antes nos levantábamos de un salto?

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Beneficios del colágeno 

 Está claro que la edad no perdona, pero, al menos, existen maneras de mitigar esos problemas articulares que van llegando con los años.

En los últimos años se han venido desarrollando productos en forma de suplemento alimenticio de colágeno hidrolizado Podemos tener acceso a él ya que este se obtiene a partir del mismo tipo de colágeno que forma los huesos y la piel de los seres humanos, pero se procesa de manera que nuestro organismo pueda absorberlo.

La eficacia de esta sustancia como condroprotector se está estudiando actualmente, ya que, según apuntan diversos estudios científicos, reduciría las consecuencias del deterioro y pérdida del colágeno natural como son el dolor, el desgaste articular (artrosis) y la pérdida de masa ósea (osteoporosis).

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Todo ello se traduciría en una disminución del dolor y de la rigidez en las articulaciones, así como en una mejora de su funcionalidad. En definitiva, el colágeno podría contribuir a mantener o restaurar la flexibilidad de nuestras articulaciones y aumentar su elasticidad. De hecho, un estudio ha comprobado la relación en  la mejora de la extensión de la rodilla en personas que todavía no han sufrido deterioro del cartílago.

A los anteriores beneficios, se añade que podría tener efectos en la  prevención  y en la reducción del envejecimiento de la piel. En otras fuentes se le atribuye que favorece el aumento y buen estado de la masa muscular. Por tanto, a partir de cierta edad y, sobre todo, si se practica deporte con asiduidad, podría merecer la pena plantearse incorporar a nuestra dieta un suplemento de colágeno hidrolizado. Otra opción que se podría contemplar es ingerir suplementos nutricionales que contengan membrana de huevo, ya que esta contiene diferentes tipos de colágeno, además de otras sustancias fundamentales para el mantenimiento del cartílago, si bien también se precisan más estudios que confirmen de manera concluyente estos beneficios.

Consulta con el profesional sanitario si pudieran estar indicados en tus circunstancias concretas.

Consejos para mantener tus articulaciones en forma

Los beneficios anteriores atribuidos al colágeno serán mayores si, sobre todo y fundamentalmente, nos acostumbramos a seguir unos hábitos de vida saludables en nuestro día a día. Por ejemplo, nuestro peso debe ser adecuado a nuestra complexión y edad, con el fin de que las articulaciones no sufran sobrecarga. Si la báscula indica que no es así, es necesario recobrar nuestro peso ideal. Tengamos en cuenta que una pérdida de cinco kilos disminuye un cincuenta por ciento los síntomas asociados a los dolores de rodilla.

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Para mantener un peso adecuado, se recomienda seguir una dieta equilibrada, que limite los hidratos de carbono, los almidones y el azúcar. En cambio, se debe aumentar la ingesta de verduras y hortalizas y de nutrientes ricos en vitaminas (especialmente puede ser interesante  optimizar los niveles de vitamina D, C y K en pacientes con artritis). Igualmente, puede ser  interesante tomar alimentos ricos en ácidos grasos omega-3.

También la actividad física realizada de manera regular nos aporta un doble beneficio: nos ayuda a controlar nuestro peso, al tiempo que fortalece la musculatura y mejora la funcionalidad de las articulaciones. De manera que superemos la pereza y apuntémonos a la actividad que más nos guste: pilates, zumba o, al menos, caminemos treinta minutos como mínimo cada día. Así, trataremos de proteger nuestras articulaciones en actividades de alto impacto, y en caso de molestias articulares, sería interesante optar por deporte acuáticos aquagym, natación) que se realizan en descarga.

También es muy importante cuidar de nuestra higiene postural a lo largo del día: al sentarnos, al caminar, al trabajar… En general, se recomienda no mantener posturas rígidas durante mucho tiempo y realizar estiramientos regularmente.

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Hemos de usar, además, un calzado en buen estado que no tenga las suelas desgastadas. Ello nos permitirá repartir bien las cargas (nuestro peso) y amortiguar el impacto de la zancada. Además de que sujete bien el pie, se recomienda un zapato con suela gruesa de goma y que lleve tacón de poca altura para absorber la fuerza del impacto del pie contra el suelo al caminar. Los aficionados al running deben tener especialmente estas precauciones sobre el calzado.

Como vemos, cuidar de nuestras articulaciones está al alcance de nuestra mano. Supone un pequeño esfuerzo, pero nos permitirá disfrutar de una mayor calidad de vida en nuestro día a día.

 

Rodillas sanas ante la llegada del frío

Como hemos visto en semanas anteriores, el cambio de estación puede afectar a nuestra salud en ámbitos muy diversos. Las rodillas, una de las articulaciones más complejas de nuestro cuerpo, son otro de los puntos que más pueden sufrir con la llegada del frío y la humedad otoñales.

Y esto sucede, sobre todo, en el caso de las personas que sufren artrosis, una enfermedad reumática muy común, que se produce debido al  desgaste e inflamación del cartílago de la articulación. Suele afectar sobre todo a las articulaciones que soportan mayor peso y realizan un esfuerzo mayor como las rodillas y caderas. Las mujeres mayores de 55 años son quienes más riesgo padecen de sufrirla.

¿para que sirve la membrana de huevo?

¿Cómo aliviar el dolor de rodillas?

En caso de que esto ocurra, podemos recurrir a varias medidas para aliviar el dolor. La primera de ellas es practicar reposo y/o aplicar calor seco en la zona con una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica. De esta manera, lograremos relajar la musculatura adyacente a la articulación afectada.

Para reducir el dolor y la inflamación, existe también tratamiento farmacológico, que debe prescribir el facultativo. Se basa en la administración de analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno. A veces, puede ser muy efectivo infiltrar directamente en la rodilla corticoides o ácido hialurónico.

La ortopedia es otra de las opciones que pueden ayudar a las personas que sufren dolor en las rodillas. Por ejemplo, llevar una rodillera puede ayudar a evitar que la articulación se mueva demasiado. En ocasiones, incluso, puede ser necesaria una escayola durante algunas semanas o meses.

Prevenir la degradación de las articulaciones

Podemos, además, llevar a cabo medidas preventivas con el fin de evitar la degradación de la rodilla antes de que se produzca. En este sentido, es clave mantener a raya el sobrepeso, así como practicar ejercicio físico de manera regular. No obstante, debemos elegir siempre actividades que no sometan a impactos a las rodillas como caminar, practicar bicicleta estática o nadar.

Algunos alimentos pueden ser beneficiosos para prevenir el desgaste de las articulaciones:

  • Podemos incorporar a nuestra dieta diaria alimentos como el brócoli, ya que diversos estudios demuestran que esta verdura bloquea una enzima que daña el cartílago articular.
  • Otro de los alimentos beneficiosos es el jengibre, que posee efectos antiinflamatorios, al igual que salmón y aceite de oliva, ricos en Omega 3.
  • Así mismo, son recomendables los cítricos, pues su vitamina C favorece el desarrollo de los cartílagos.
  • Por último, los frutos secos son fuente de selenio, vitamina E y ácidos grasos.

¿Qué es el colágeno?

También puede ayudarnos a mantener sanas nuestras articulaciones el colágeno. Se trata de una proteína que el cuerpo humano produce de manera natural, pero cuya producción empieza a reducirse a partir de los 25 o 30 años. A partir de los 40, los efectos de esta pérdida de colágeno son ya visibles. Por este motivo, incorporar un aporte extra en forma de suplemento puede estimular la regeneración de los tejidos que forman parte de las articulaciones y a mejorar la movilidad de estas. Como ya comentamos en otro post la membrana de huevo puede contiene diferentes tipos de colágeno y otro tipo de propiedades que pueden ayudar a aliviar los sintomas del dolor de rodillas.

 

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