Las grasas, esos nutrientes con tan mala fama. ¿Qué podemos decir de ellas para ‘limpiar’ su reputación? En primer lugar, que no todas las grasas son iguales ni, por tanto, perjudiciales.
Voy a intentar aclarar brevemente qué grasas son beneficiosas y cuáles no, y en consecuencia, qué grasas no deben de faltar en tu alimentación diaria y cuáles deberías evitar.
La dieta mediterránea recomienda un alto consumo de grasas, pero ¡ojo!, en forma de grasas insaturadas. Este tipo de grasas son muy beneficiosa y las puedes encontrar en pescados azules (sardinas, jurel, atún, trucha, salmón, etc), nueces, aceite de oliva, soja, girasol y maíz. Te ayudarán a controlar los triglicéridos y el colesterol y aumentarán el colesterol ‘bueno’, el llamado HDL colesterol.
Por su parte, las grasas que debes de evitar o, por lo menos, reducir su consumo son las grasas saturadas y las grasas trans. Las primeras están presentes en alimentos de origen animal (mantequillas, tocino, seso, paté, etc.). No te las recomiendo porque aumentan el colesterol total y el LDL colesterol, el conocido como ‘malo’. Desgraciadamente, según una encuesta realizada por AESAN, España duplica el consumo recomendado de grasas saturadas.
Las grasas trans tampoco te las recomiendo porque reducen el colesterol bueno y aumentan el malo; son grasas industriales y están en los productos de bollería, palomitas, panadería industrial, precocinados, etc.
Por lo tanto, y resumiendo: una dieta rica en ácidos grasos insaturados y baja en saturados y trans será beneficiosa para tu salud cardiovascular y para tu báscula, que soportará mejor tu peso, ya que incluso te quitarás unos kilos.
Un gran artículo.
María
Gracias María, te invito a que sigas leyéndonos.
Saludos
Una duda, ¿unas patatas fritas caseras son tan malas como se dice…? ¡Gracias!
Gracias Gemma por tu pregunta.
Haremos una entrada para este tema, pero te adelanto que sin abusar y si las fríes en aceite de oliva mejor. Para disminuir las calorías puedes dejar reposar la patata frita en papel absorbente antes de comértelas. Y si lo haces ocasionalmente, una vez a la semana y te cuidas con una dieta variada más ejercicio, puede resultar en un capricho permitido.
Un saludo