Tartar de salmón y aguacate

¡No podemos enseñarte a hacer nuestro tartar de salmón y aguacate sin explicarte más sobre este tipo de elaboración! El tartar es una preparación muy conocida a nivel internacional, una exquisitez a base de carne o pescado crudos que se pican de forma muy fina y uniforme para ser condimentados, habitualmente, con encurtidos, especias y salsa tártara (de ahí su nombre, no de los tártaros establecidos en las estepas centroasiáticas).

Con esta idea podrás disfrutar de forma fresca y sabrosa, aún si tu objetivo es de pérdida de peso. ¡Inventa y prueba! Lo importante, al final, es que siempre uses una oferta de productos saludables y que tengas muy en cuenta las pautas básicas de higiene alimentaria.

Paso a paso de nuestro tartar de salmón y aguacate

Ingredientes

  • 1 lomo de salmón fresco (150-200 gramos, aproximadamente)
  • 1 aguacate maduro
  • 1 tomate de ensalada
  • 1/2 cebolleta fresca
  • 1 cucharada de mostaza de Dijon
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • Zumo de limón
  • Semillas de sésamo tostadas
  • Brotes tiernos de ensalada
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal (sin abusar) y pimienta, al gusto

Elaboración

  1. Limpiamos el lomo de salmón, quitándole la piel y las posibles espinas, para cortarlo a daditos pequeños y uniformes (esto es importante para que la maceración procure el mismo punto de sabor, textura y cocción a todo el salmón).
  2. En un bol, añadimos el salmón, una cucharada de salsa de soja, otra de mostaza de Dijon y el zumo de medio limón. Mezclamos bien, cubrimos con papel film de plástico y dejamos en la nevera durante 30 minutos.
  3. Aprovechamos el tiempo de maceración para cortar el aguacate, la cebolleta y el tomate en dados pequeñitos, también uniformes. Añadimos el zumo del resto del limón, añadimos una pizca de sal y de pimienta, mezclamos bien y reservamos.
  4. Sacamos el salmón del frigorífico y lo mezclamos con el aguacate, la cebolleta y el tomate.
  5. En un plato, colocamos un aro de emplatar y montamos nuestro tartar, que decoraremos con unos brotes tiernos de ensalada, una cucharadita de semillas de sésamo tostadas y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Valoración nutricional y conclusión

Este tartar de salmón y aguacate es una opción excelente para incluir en tu menú semanal, siendo rico en proteínas de gran calidad, grasas cardiosaludables y omega 3. Acompañado de una ensalada de hojas verdes y un poco de pan integral tostado, se convierte en un plato completo, saludable, delicioso y saciante que también aporta hidratos de carbono complejos, vitaminas y minerales.

¿Quieres cambiar un poco para no repetir idea de una semana a otra? Prueba añadiendo una base de quinua hervida, sumando unos germinados o incluso algunos granos de granada para darle un toque crujiente y dulzón que resultará irresistible.

¡Lánzate a probar y cuéntanos los resultados!

Garazi Eizagirre, nutricionista de Ns

Naranjas de gelatina

receta de naranjas de gelatina para cocinar en familia

¡Mejorar la alimentación de los más peques de la casa no solo pasa por darles ejemplo sin crear batallas alrededor del plato! Si queremos incidir de forma positiva sobre su educación alimentaria, también será importante que les dejemos ser parte activa de las elaboraciones, la elección de ingredientes y la preparación de snacks divertidos y sorprendentes, a base de alimentos frescos y saludables. Y cómo no, esta receta de naranjas de gelatina es una gran forma de conseguir todo lo que te proponemos.

¿Os atrevéis a hacerla en familia?

Paso a paso de nuestras naranjas de gelatina

 

Ingredientes

  • 4 naranjas de zumo grandes y bien limpias
  • 1 sobre de gelatina neutra en polvo (10 gramos o 5-6 láminas)
  • 200 ml de agua

Elaboración

  1. Cortamos las naranjas en mitades y las exprimimos o licuamos para sacarles todo el jugo (para una textura fina y elegante lo colaremos, pero si te ofrecemos la opción de no hacerlo o de licuar las naranjas es precisamente para mantener la pulpa y su aporte de fibra, aunque la textura pueda ser distinta y menos translúcida).
  2. Reservamos las cáscaras o pieles de las naranjas para rellenarlas y utilizarlas de molde más tarde.
  3. Calentamos el agua hasta llegar al punto de ebullición, retiramos del fuego y le agregamos el sobre de gelatina, sin dejar de remover con una varilla de mano (así aseguramos que no quedan grumos). En el caso de que uses láminas de gelatina, recuerda que debes re-hidratarlas y escurrirlas antes de agregarlas al agua caliente para su disolución.
  4. Agregamos el agua con la gelatina al zumo y removemos bien para integrar bien ambos líquidos.
  5. Vertemos la mezcla en las mitades de cáscara de naranja y dejamos enfriar en el frigorífico durante al menos 2 horas.
  6. ¿Ya está lista la gelatina? Entonces ya podrás cortar en gajos (con mucho cuidado) y servir.

Valoración nutricional y conclusión

Este postre o snack de naranjas de gelatina está hecho a base de gelatina y zumo de frutas. La gelatina es una proteína muy completa pues es 99% colágeno, siendo éste partícipe de diversas funciones en nuestro organismo, ayudando así a mantener la salud de cartílagos, tendones y huesos (muy importante durante la niñez y la tercera edad). Gracias al zumo de frutas, además nos aporta minerales y vitaminas antioxidantes, ayudándonos a reforzar las defensas, producir colágeno y mejorar la absorción del hierro.

¿Quieres probar con otros sabores o texturas? ¡Bien! Entonces atrévete con zumos, licuados o incluso trocitos de otras frutas para añadir un factor sorpresa tanto a la preparación como a la degustación (en este caso, ten en cuenta que las frutas tropicales y la gelatina pueden no llevarse del todo bien, dando lugar a una crema espesa pero no a una gelatina sólida como la que buscamos).

Mercedes Ezquerra, nutricionista de Ns

Pollo con lombarda y almendras

receta de pollo con lombarda y almendras

¿Podrías resistirte a una receta que utilizara como ingrediente principal un alimento que recogieras en tu propia huerta? ¡Seguro que no! Por eso, recurras a tu propia cosecha o a lo de los agricultores locales, esta receta de pollo con lombarda y almendras va a ser una alegría en tu menú semanal (y no solo es cuestión de color, también lo es de sabor).

Aunque la combinación de lombarda y almendras es bastante socorrida e incluso conocida, el origen de este plato no tiene una raíz gastronómica clara. Sin embargo, agradecemos a nuestros amigos cordobeses el habernos compartido la idea, idea que ahora también os hacemos llegar a vosotros/as.

Paso a paso de nuestro pollo con lombarda y almendras

Ingredientes

  • 1 pechuga de pollo o pavo grande
  • 1/2 col lombarda fresca
  • 1 taza de almendra fileteada
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 vaso de vino tinto
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Sal (sin excesos) y pimienta negra, al gusto

Elaboración

  1. Cortamos la col lombarda en juliana gruesa (tiras anchas) y reservamos. También picamos el ajo y, por otro lado, cortamos a cubos grandes pero uniformes el pollo (la medida ideal es aquella que permita comerlo sin necesidad de volverlo a cortar antes de meterlo en la boca).
  2. Calentamos una sartén o wok con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra y, cuando coja temperatura, salteamos el pollo a fuego alto y durante el tiempo justo para sellarse o dorarse por fuera (1 o 2 minutos, no necesitamos terminar la cocción pues seguirá cocinándose en el siguiente paso, junto a la col). Salpimentamos y reservamos.
  3. Aprovechamos la misma sartén para agregar el ajo picado o laminado y las almendras, esperamos hasta que empiecen a dorar y añadimos la juliana de lombarda. Rehogamos durante un par de minutos a fuego fuerte, lo suficiente para dar color, y acto seguido desglasamos añadiendo el vino tinto.
  4. Bajamos el fuego, ponemos la tapa y dejamos cocinar durante 5-8 minutos o hasta que la col esté a nuestro gusto (a no ser que hayamos usado piezas de pollo entero, la carne no necesitará más tiempo de cocción).
  5. Antes de retirar del fuego, probamos de sazón. ¿Nos gusta el resultado? Entonces ya podemos servir.

Valoración nutricional y conclusión

Esta receta, sin lugar a dudas, será una opción muy nutritiva, sana y saciante para tu día a día pues la col lombarda es baja en grasa e hidratos de carbono, contiene fibra y tiene un gran poder antioxidante, siendo rica en calcio y vitamina C. A su vez, el pollo es una fuente de proteínas baja en grasa y las almendras tienen un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados (oleico y linoleico) que cuidan de tu salud cardiovascular, así como fibra y calcio.

¿Te animas a probar este pollo con lombarda y almendras? Si además quieres darle un toque distinto para ir variando, puedes añadir un puñado de uvas pasas a la elaboración, así como un chorrito de zumo de limón recién exprimido, justo cuando lo hayas servido en el plato. ¡Echa mano de la creatividad y disfruta cocinando/comiendo!

Raquel Lozano, nutricionista de Ns

Arepa asada a la plancha

receta de arepa asada a la plancha

La arepa asada es más que una preparación tradicional de Venezuela y Colombia, también es parte de la cultura y los hábitos alimenticios de ambos lugares. Y es que estas “tortitas” hechas a base de harina de maíz precocida, agua y sal pueden rellenarse de cualquier cosa y disfrutarse en cualquier momento del día.

¿Qué te parece si te enseñamos a hacer arepas y, además, te damos algunas ideas para rellenarlas o darles un toque distinto? ¡Vamos a ello!

Paso a paso de nuestra arepa asada

Ingredientes

  • 160 gramos de harina de maíz precocida (aproximadamente)
  • 1 taza de agua
  • 1 cucharadita de sal

Elaboración

  1. En un bol, añadimos: el agua, la pizca de sal (como mucho 1 cucharadita rasa) y, de forma progresiva, la harina de maíz precocida (removiendo lentamente antes de seguir incorporándola, así evitamos la aparición de grumos). Amasamos hasta lograr una masa suave y homogénea, dejamos reposar durante al menos 5 minutos.
  2. Hacemos bolas de masa con las manos para luego poder aplastarlas y formar así nuestras arepas o “tortitas” (si la masa se te pega en las manos es porque necesita un poco más de harina, si se te resquebraja es porque necesita un poco más de agua).
  3. En la plancha pre-calentada a fuego medio, colocamos las arepas y las asamos durante 4 minutos por cada lado o hasta que estén doradas a nuestro gusto.
  4. Abrimos las arepas asadas, aún calentitas, y las rellenamos con lo que más nos apetezca, siempre dentro de una oferta saludable: vegetales, pollo, huevo, carne mechada, aguacate, legumbres, atún, etc.).

Valoración nutricional y conclusión

Como habrás visto, las arepas asadas son muy sencillas de preparar, además de una fuente rica en carbohidratos aptos para las dietas sin gluten o de personas diabéticas.

Son una opción muy apetecible y atractiva (especialmente para los más pequeños y jóvenes de la casa) pues pueden comerse con las manos, en cualquier lugar y momento y personalizando al máximos, según las preferencias o necesidades de cada cual.

Y tú, ¿de qué vas a rellenar tu arepa asada?

Rosangel Guzmán, nutricionista de Ns

Solomillo con chips vegetales

solomillo con chips vegetales para el menú saludable

¿Tienes el tiempo justo para cocinar o te falta práctica entre fogones? No te preocupes, esta receta de solomillo con chips vegetales es tan sencilla que te permitirá cuidarte, disfrutar y, además, sorprender a tus comensales. ¡Todo en un tiempo récord!

Te explicamos cómo conseguir el mejor resultado para un plato muy atractivo y apetecible:

Paso a paso de nuestro solomillo con chips vegetales

Ingredientes

  • 150 gramos de solomillo de ternera (ración individual)
  • Calabacín, berenjena y/o zanahoria
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca de sal (sin excederse)
  • Pimienta molida, al gusto
  • Especias, al gusto

Elaboración

  1. Ponemos a pre-calentar el horno a 110ºC y aprovechamos para lavar y cortar nuestros vegetales en láminas muy finas (lo ideal es ayudarse de un pelador).
  2. Preparamos la bandeja de horno con papel vegetal, secamos bien nuestros vegetales para retirar el exceso de humedad y los disponemos sobre la bandeja.
  3. Salpimentamos y especiamos al gusto (ajo y cebolla en polvo, curry, jengibre, pimentón o cualquier mezcla de especias tipo barbacoa, ras el hanout, cajún o etc. -si contienen sal, evitaremos añadirle más-) y horneamos hasta que estén crujientes (dependiendo del tipo de horno y del grosor del corte, tardarán más o menos, presta atención para evitar que se quemen). Reserva.
  4. Prepara el solomillo, que ya tendrás a temperatura ambiente, con las especias que más te gusten (puede ser solo pimienta molida, la sal es mejor añadirla al final para evitar que la carne libere todos sus jugos en la sartén).
  5. Calienta una sartén hasta que empiece a humear, añade 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra y cocina tu solomillo entre 3 y 5 minutos por cada lado (si la carne te gusta muy hecha o el corte es muy grueso, baja la intensidad del fuego y deja un par de minutos más para que el calor llegue hasta dentro).
  6. Deja reposar el solomillo mientras preparas el plato con una buena ración de ensalada y los chips vegetales.

Valoración nutricional y conclusión

Esta receta de solomillo con chips vegetales te va a permitir disfrutar de una proteína baja en grasas y de una buena ración de vegetales, presentados de la forma más original. Además, puedes utilizar la misma idea para cocinar carnes blancas y pescados, con el fin de no abusar de las carnes rojas.

¡Haz uso de las especias y experimenta hasta lograr tu combinación favorita!

Iria Vieites, nutricionista de Ns

Hummus tradicional

hummus de garbanzo

En árabe, la palabra “hummus” significa “garbanzo” así que, como bien sabrás, la receta de hummus tradicional que te traemos no es más que una crema de garbanzo muy sencilla pero a la vez exótica, ligera y apetecible. ¡Un snack o aperitivo de 10!

Aunque es una preparación muy común en los países orientales, su origen se remonta al antiguo Egipto, lugar en el que se disfrutaba sobre trozos de pan. Nosotros, sin embargo, te vamos a proponer acompañar el hummus con crudités, unos bastones de hortalizas crudas muy comunes en la gastronomía francesa.

Paso a paso de nuestro hummus tradicional

Ingredientes

  • 500 gramos de garbanzos cocidos
  • 2 cucharadas soperas de tahini (crema de sésamo o ajonjolí)
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada sopera de agua
  • Zumo de 1 limón
  • 2 dientes de ajo
  • Comino molido, sal, pimienta y pimentón (dulce y/o picante)
  • Perejil fresco picado
  • Zanahoria, pepino, pimiento y endibias

Elaboración

  1. Empezamos preparando el tahini (triturando 50 gramos de sésamo en 50 ml de agua) y cocinando los garbanzos. Sin embargo, también podemos adquirir ambas cosas ya preparadas: si compramos el tahini debemos optar por la opción sin sal, azúcares o grasas añadidas; en caso de usar conserva de garbanzos, los lavaremos antes de usarlos. Reservamos.
  2. Preparamos la batidora o el procesador de alimentos, añadiendo los garbanzos cocidos y escurridos, los dos dientes de ajo (a poder ser sin el germen interior, para evitar que piquen demasiado o repitan), el aceite de oliva y el agua. Batimos o trituramos bien hasta lograr un puré homogéneo, cremoso y sin grumos.
  3. A continuación incorporamos el tahini, una pizca de comino, una pizca de pimienta y una pizca de sal. Mezclamos durante unos segundos más hasta integrar todos los ingredientes.
  4. Servimos en un bol o plato hondo y aplanamos suavemente con una cuchara, haciendo movimientos semi-circulares para crear una presentación tradicional.
  5. Espolvoreamos con pimentón dulce y/o picante al gusto, regamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, decoramos con perejil picado y servimos (o refrigeramos previamente) junto a bastones de zanahoria, pepino, pimiento y algunas hojas de endibia o lechuga.

Valoración nutricional y conclusión

Esta receta de hummus es baja en calorías (ideal en dietas de control de peso) pero tiene un alto poder saciante y nutritivo gracias a su contenido en fibra y micronutrientes como el calcio, el magnesio y las vitaminas C y A.

¿Te explicamos un secreto? La digestión de las legumbres mejora cuando las hacemos puré o incluso cuando retiramos su piel antes de preparar nuestro platos (lo cual aún hará más fina la textura de nuestra crema). Eso significa que no solo es una preparación ideal para personas con digestiones difíciles sino que, además, es una fuente de proteína vegetal apta para veganos, vegetarianos y celíacos pues no contiene ingredientes de origen animal ni gluten.

Beatriz Romero, nutricionista de Ns

Galletas de avena y chocolate

versión saludable de galletas de avena y chocolate

Las galletas, tanto en su versión casera como comercial, son una elaboración que deberíamos limitar a las ocasiones especiales pues suelen ser ricas en grasas saturadas, azúcares e incluso sodio. Sin embargo, hoy te queremos enseñar a hacer unas galletas de avena y chocolate que distan mucho de ser bollería cargada de calorías vacías y que podrás utilizar como recurso en tu menú semanal.

¿Te apetece descubrir lo fácil que es hacerlas y lo ricas que están?

Paso a paso de nuestras galletas de avena y chocolate

Ingredientes

  • 2 plátanos maduros
  • 100 gramos de copos (o harina) de avena integral
  • 50 gramos de pepitas de chocolate negro 70%
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla o canela en polvo

Elaboración

  1. Pelamos los plátanos y los hacemos puré con la ayuda de un tenedor (recuerda elegirlos maduros, así te costará menos triturarlos y, además, tendrán un sabor más dulce e intenso).
  2. Añadimos los copos de avena integral (o de harina, si queremos que nos queden más finas y delicadas) y los añadimos al puré de plátano, removiendo hasta integrar totalmente ambos ingredientes.
  3. Probamos la masa para poder rectificar de sabor: ¿le falta algo para que estén a nuestro gusto? En ese caso, siempre podemos añadir 1 cucharadita de esencia de vainilla, de canela en polvo o hasta de puré de dátil y remover hasta integrar.
  4. Añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos bien para dejar enfriar 30 minutos en la nevera (así se nos hará más fácil manipular la masa).
  5. Pre-calentamos el horno a 180ºC y preparamos la bandeja del horno con papel vegetal especial para horno.
  6. Retiramos la masa de galletas de la nevera y, con la ayuda de dos cucharas, hacemos bolas que iremos colocando sobre la bandeja (dejando 1 o 2 cm de espacio entre ellas).
  7. Una vez tengamos la bandeja llena, podemos optar por aplanar nuestras bolas para conseguir galletas más finas y crujientes o dejarlas tal y como están para disfrutar de unas galletas más gruesas y abizcochadas.
  8. Horneamos durante unos 15-20 minutos o hasta que los bordes empiecen a dorarse (el tiempo puede variar según el horno y el tamaño de las galletas, es importante vigilarlas para que no se quemen o tuesten demasiado).
  9. Dejamos enfriar sobre una rejilla y las disfrutamos al momento o las guardamos en un tarro de cristal con cierre hermético (pueden conservarse unos 3-4 días).

Valoración nutricional y conclusión

Gracias a esta receta vas a poder disfrutar de un tentempié más saludable, ligero y rico en carbohidratos complejos, fibra y micronutrientes. Además, ¡sin hacer uso de leche, huevo, endulzantes ni harinas refinadas!

Es una opción deliciosa y divertida para cocinar y merendar en familia, haciendo que los niños se involucren en la cocina y en una mejor elección de sus tentempiés. De igual forma, esta receta de galletas de avena y chocolate también es muy versátil: pues cambiar el chocolate por pasas o arándanos, la esencia de vainilla por canela/jengibre/coco, triturar los copos de avena para obtener una harina que cunda para más veces y le de una textura más fina y delicada a tus galletas, etc.

Nekane Arza, nutricionista de Ns

Espaguetis de calabacín con gambas

espaguetis de calabacín saludables

Comer sano no solo es una forma deliciosa de cuidarnos, también es una estrategia infalible para agudizar el ingenio. Y es que, aunque no te lo creas, esta receta de espaguetis de calabacín nace precisamente del deseo de disfrutar de la pasta sin tener que renunciar a cuidarnos, más si seguimos una pauta nutricional para el control de peso. Precisamente por eso, a este tipo de espaguetis también se les llama “zoodles”, de la unión de “zucchini” (calabacín) y “noodles” (fideos).

¡Aunque las opciones son infinitas, te invitamos a probar nuestra creación!

Paso a paso de nuestros espaguetis de calabacín con gambas

Ingredientes

  • 1 o 2 calabacines
  • 120 gramos de gambas peladas frescas (o previamente descongeladas en la nevera)
  • 1 diente de ajo picado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Guindilla laminada, perejil y pimienta (u otras hierbas aromáticas o especias), al gusto
  • 1 cucharadita de queso parmesano o bolitas de mozzarella (bocconcini), opcionales

Elaboración

  1. Lavamos y secamos los calabacines para poder cortarlos usando un espiralizador, pelador o mandolina (así les damos forma de espagueti, tallarín o parpadelle). Reservamos.
  2. Doramos el ajo y la guindilla en la sartén, con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra. Cuando empiecen a chisporrotear, sin llegar a coger color tostado, añadimos las gambas peladas, salpimentamos levemente y las cocinamos durante aproximadamente 2 minutos (o hasta que cambien de color, sin llegar a exceder el tiempo indicado).
  3. Añadimos los espaguetis de calabacín a la sartén, las especias y lo salteamos todo junto durante 2 minutos (no queremos darle más tiempo para que el calabacín no se deshaga y mantenga así su textura y nutrientes).
  4. Servimos en un plato y decoramos con perejil fresco picado o cualquier otra hierba aromática que nos guste (el cebollino o el cilantro también pueden darle mucho sabor a nuestra preparación).

Valoración nutricional y conclusión

Como habrás podido comprobar, esta receta de espaguetis de calabacín es una opción muy sabrosa y sencilla para disfrutar de forma saludable. Además, recurrir a los vegetales para crear nuestro plato de “pasta”, es una alternativa saciante, menos calórica y con mayor aporte de fibra y micronutrientes. Sin lugar a dudas… ¡Un plato ideal para gente sana!

¿Nuestra recomendación? Que uses la imaginación para probar mil y una versiones. Por ejemplo, otra receta de espaguetis de calabacín que nos encanta es aún más sencilla y se hace salteando, durante dos minutos, el calabacín con aceite de oliva virgen extra, nuez moscada, pimienta y pipas de girasol. ¡El resultado es increíble!

Así pues, ¿qué tal probar espiralizando zanahorias o remolacha? ¿Y en ensalada, con otros crudités, una salsa ligera de yogur y un poco de granada? El pesto verde o rojo también le queda muy bien, así como el tomate seco, la mozzarella y la albahaca… ¡Las opciones son infinitas! Atrévete a experimentar y probar con nuevos ingredientes y sabores a base de vegetales frescos, locales y de temporada.

Andrea Lomeña, nutricionista de Ns

Nutrigenética: todo lo que necesitas saber

Las investigaciones sobre genética, la ciencia que estudia cómo los caracteres hereditarios se transmiten de generación en generación, han permitido realizar grandes progresos en ámbitos más concretos como la nutrigenética y la nutrición personalizada.

mejorar alimentación con nutrigenética

Llamamos nutrigenética a la rama de la ciencia que estudia la relación entre los genes y la respuesta de cada persona a la alimentación. Es decir, cómo nuestra información genética condiciona la forma en que los alimentos influyen en nuestra salud. Dicho de otra forma: ¿quién no se ha preguntado alguna vez por qué dos personas que comen lo mismo obtienen resultados distintos, que se reflejan en su salud? La respuesta la encontramos en la nutrigenética.

En la actualidad, se estima que, aproximadamente, el 30% de nuestra predisposición a padecer problemas de salud tiene que ver con nuestra genética, un aspecto que no podemos cambiar ni alterar. Sin embargo, la buena noticia es que los factores ambientales, entre ellos la alimentación y el ejercicio, completan el 70% restante y estos sí son aspectos que podemos modular.

Gracias a la nutrigenética y las claves que aporta, hoy es posible diseñar una nutrición personalizada para cada persona, realizando un estudio genético, bioquímico y antropométrico en profundidad y observando en base a ellos cómo responde la persona a los alimentos y a diferentes tipos de dieta.

¿Cómo favorecer la prevención de enfermedades a través de la nutrigenética?

La nutrigenética nos proporciona pistas que nos permiten contrarrestar nuestras tendencias genéticas más negativas con una alimentación y hábitos de vida adecuados a las necesidades individuales. Es decir, una persona que es propensa a sufrir una enfermedad por su código genético puede intentar minimizar ese riesgo a través de la nutrición y otros hábitos. Por ejemplo, se conocen más de 40 genes asociados al desarrollo de la obesidad, y cuanto mayor número de ellos contenga el ADN de una persona, más deberá cuidar su alimentación para prevenir este problema.

Otro ejemplo tiene que ver que con la APOE, un gen que influye en la concentración de colesterol y triglicéridos en sangre. Las personas con ciertas variantes de este gen corren el riesgo de padecer altos niveles de colesterol y enfermedades cardiovasculares en el futuro, y eso es algo que se puede detectar e intentar prevenir si recurrimos a la nutrigenética.

Es importante aclarar que poseer variantes de determinados genes próximos a ciertas patologías no significa que vayamos a padecer esas enfermedades, sino que presentamos mayor riesgo o estamos más predispuestos que la población general a que aparezcan en algún momento. En este sentido, la nutrigenética nos permite conocer nuestros códigos genéticos e interpretarlos como unos indicadores que nos van a ayudar a minimizar riesgos, a través de unos hábitos correctos de alimentación, una nutrición personalizada y la práctica de ejercicio.

¿Para qué sirve un test nutrigenético?

Es una aplicación práctica de la nutrigenética. El test nutrigenético, mediante una muestra de saliva, permite identificar esas variables genéticas de nuestro ADN y conocer su predisposición a sufrir determinados problemas de salud. Con la ayuda de un profesional y teniendo en cuenta también otros datos físicos, antropométricos y biológicos, se podrá determinar la solución nutricional más saludable y adecuada a nuestras necesidades.

Grasa localizada: por qué la acumulamos y cómo eliminarla

No importa qué época del año se aproxime, tampoco los números que aparezcan en la báscula… ¡Lo que más nos preocupa es la grasa localizada! Los hombres tienden a acumularla en la zona abdominal, las piernas y los brazos; las mujeres, además, también la acumulamos en los muslos y las caderas.

reducir grasa localizada de la barriga

Abandonamos (erróneamente) el consumo de lípidos como remedio quema-grasa, nos hartamos de hacer abdominales (también erróneamente) para eliminar grasa abdominal porque queremos lucir tableta de chocolate en lugar de flotador, pero no caemos en la cuenta de que, al fin y al cabo, seguimos hinchándonos a galletas (entre otras cosas).

¿Existe una dieta quema-grasa efectiva? ¿Y la posibilidad de adelgazar de forma localizada? A continuación, te explicamos cómo perder grasa y por qué existe la dichosa grasa localizada.

La acumulación de grasa localizada

La grasa localizada que se nos va depositando en el cuerpo no guarda mucha relación con la cantidad de grasa que contienen los alimentos que hemos ingerido sino con la energía excedente que le hemos proporcionado a nuestro organismo.

Si bien es cierto que existen muchos factores que inciden sobre la acumulación de grasa (sedentarismo, hábitos tóxicos, edad, falta de descanso, hormonas, genética, etc.), la insulina y el glucagón son los protagonistas más reseñables dentro de la búsqueda de culpables que nos atañe. Estas dos hormonas se encargan de llenar y vaciar nuestras reservas energéticas: la insulina conduce la energía de más hacia las reservas (convirtiéndose así en tejido adiposo), el glucagón vacía las reservas para hacer llegar dicha energía al torrente sanguíneo.

reducir grasa localizada haciendo ejercicio

Sin embargo, hablar de culpables es un poco precipitado… ¿Sabes por qué? En efecto, porque cuando comemos bien y nos mantenemos activos, los depósitos de glucosa se van llenando y vaciando de modo que el proceso metabólico tan complejo que estoy simplificando no requiere de reservar energía sobrante. Por contra, cuando ingerimos más calorías de las que quemamos, no cuidamos nuestra alimentación o no hacemos nada de ejercicio físico, el glucagón no necesita movilizar energía y la insulina sigue trabajando de igual forma, aunque con una diferencia: los depósitos siempre están llenos, de modo que conduce toda la energía a las reservas.

Parece, al fin y al cabo, que la responsabilidad última para reducir la grasa localizada pasa por ponernos en marcha y empezar a hacer mejor las cosas.

¿Se puede eliminar la grasa de zonas determinadas?

Eliminar grasa no es tan fácil como hacer abdominales de forma compulsiva para bajar la barriga… Los estudios científicos sugieren que no es posible eliminar la grasa localizada en zonas determinadas de nuestro cuerpo, al menos no de la forma que se plantea habitualmente.

Recuperando los depósitos de energía de los que te hablaba antes: para eliminar grasa es necesario crear un desequilibrio energético o, lo que es lo mismo, vaciar los depósitos de energía para poder movilizar las reservas adiposas.

La grasa que contienen los adipocitos, no obstante, no puede ser usada directamente como combustible para nuestros músculos puesto que antes debe ser descompuesta en glicerol y ácidos grasos simples con el fin de llegar al torrente sanguíneo. Así, la grasa descompuesta puede provenir de cualquier lugar, pues su metabolismo depende del desequilibrio energético global (calorías ingeridas vs. calorías quemadas) pero no de la puesta en marcha de un grupo muscular concreto.

cómo quemar grasa localizada

Qué hacer para quemar grasa localizada

¿Sigues queriendo reducir tu porcentaje de grasa pese a saber que no vas a poder hacerlo de forma localizada? ¡Excelente! Entonces te interesará tomar nota de algunas recomendaciones que te permitirán conseguir resultados, con trabajo y paciencia:

  • Mejora tus hábitos de forma global: una dieta saludable (e incluso hipocalórica, según el caso) junto a la buena costumbre de ejercitarte y descansar bien te ayudarán a sentirte mejor y seguir adelante con tu plan, sin obstáculos. Procura mantener una buena hidratación (agua) y restringe los azúcares simples, los alimentos procesados, el tabaco y al alcohol.
  • Haz más ejercicio y hazlo mejor: para reducir tu porcentaje de grasa total y ver resultados sobre la grasa localizada vas a necesitar quemar muchas calorías, algo que no conseguirás con ejercicios de baja intensidad, aunque te hagan sudar. Si no existe contraindicación médica, lo más recomendable es recurrir a los entrenamientos de alta intensidad por intervalos, pues aumentan la tasa metabólica en reposo durante varias horas, además de generar un gasto energético importante. De igual forma, sácale partido al entrenamiento de pesas unido al entrenamiento cardiovascular para lograr un incremento de la masa muscular que reporte un mayor metabolismo basal o gasto energético global.
  • Plantéate objetivos realistas: reducir la grasa localizada depende de reducir la grasa a nivel global de modo que necesitarás esfuerzo, constancia y paciencia para ver los resultados en la cinta métrica o el plicómetro. No te compares (no es lo mismo bajar un 25% de grasa que un 15%) ni te obsesiones, lo más importante es mejorar tu alimentación y abandonar el sedentarismo (habiendo salud, lo demás ya llegará).
  • Solicita asesoramiento a un profesional sanitario: existen algunos estudios que avalan la estimulación química de la lipólisis mediante inyecciones localizadas o el uso de suplementos para potenciar la utilización de los depósitos grasos como fuente de energía. No obstante, recuerda que estas opciones solo son un complemento para optimizar tus resultados pero que, bajo ningún concepto, son sustituto de tus hábitos saludables.