¿Qué es la crononutrición?

Las funciones de nuestro organismo están reguladas por un reloj interno que regula su actividad durante las 24 horas del día. Este reloj biológico ‘se pone en hora’ gracias a los sincronizadores naturales que tenemos en nuestro entorno, como son la luz y la oscuridad.

La cronobiología (chronos significa tiempo en griego) estudia los ritmos biológicos, es decir, las variaciones de nuestra actividad biológica en función del tiempo. Estos ritmos cronobiológicos pueden funcionar las 24 horas del día, lo que se conoce como ritmo circadiano, 28 días (ritmo mensual que explica por ejemplo la menstruación), tres meses (estacional) o anual.

Si nos centramos en el ritmo circadiano, podemos decir, por ejemplo, que nuestro organismo tiene los niveles más elevados de tensión arterial por la mañana, que el movimiento intestinal se inicia hacia las 8.30 horas de la mañana, que la máxima fortaleza muscular se da a partir de las 17.00 de la tarde y que la secreción de melatonina necesaria para conciliar el sueño empieza hacia las 21.30 horas de la noche; y así tenemos muchos otros ejemplos.

Una de las áreas de la cronobiología es la crononutrición, surgida en 1986 a partir de los trabajos del nutricionista francés Alain Delabos. Esta disciplina defiende que la crononutrición adapta la alimentación a los ritmos que sigue nuestro organismo ya que no asimilamos los alimentos de la misma manera dependiendo de la hora a la que los tomemos.

En España, destacan los trabajos de la Dra. Marta Garaulet, una de las expertas más importantes a nivel mundial. De hecho el año pasado publicó este estudio en el que observó que realizar la comida principal antes de las 15.00 horas favorece una mayor pérdida de peso .

qué es la crononutriciónOtro aspecto curioso de esta disciplina es la demostrada en este estudio realizado por el departamento de nutrición de la Universidad de Navarra; pudieron ver que consumir hidratos de carbono de bajo índice glucémico por la noche y alimentos ricos en proteínas durante la primera parte del día favorece la pérdida de peso en una dieta hipocalórica y mejora algunos parámetros bioquímicos como la glucosa, el colesterol, etc.

Finalmente, recuerda que existen estudios publicados que relacionan la falta de sueño con el sobrepeso, ya que se disminuye el gasto metabólico y aumenta nuestro apetito, especialmente de alimentos más calóricos.

Como puedes comprobar, para prevenir la obesidad importa mucho el momento del día en que comemos.

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