Por qué no deberías ayunar

Con la llegada de la rutina una de las estrategias fallidas para perder peso que suelen recomendarse es el ayuno. Hoy mi compañero Antonio Brusau os detalla los peligros de esta práctica para nuestra salud que algunos famosos están peligrosamente poniendo de moda.

El ayuno es una práctica habitual potenciada por la falsa creencia de que contribuye a perder grasa. Y nada más lejos de la realidad, ya que si no se controla médicamente puede ser perjudicial para la salud, causando el efecto contrario. Los expertos aconsejan que, en caso de practicarlo, como método “depurativo” o por creencias religiosas, debe ser moderado (sin bajar nunca de las 1.000 calorías).

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Permanecer demasiado tiempo sin alimentarse puede ocasionarnos graves desequilibrios. Nuestro organismo está preparado para sobrevivir al hambre, de esta forma, cuando pasamos un largo periodo sin ingerir alimentos (ayuno) el organismo se defiende descendiendo notablemente su gasto metabólico basal consumiendo menos energía. Si bien es cierto que en general se reduce de peso, en su mayoría se debe a masa muscular y no a grasa. El peso que hayamos perdido durante el ayuno lo recuperaremos o incluso lo incrementaremos cuando volvamos a comer.

La práctica habitual o intermitente del ayuno puede ocasionarnos los siguientes desequilibrios en algunos casos graves:

–          Desregulación hormonal y circadiana: cuando nuestro cuerpo no recibe nutrientes, se encuentra ante una situación de estrés y comienza a activar mecanismos defensivos: los niveles de pregnenolona, precursor de las hormonas sexuales, disminuyen, provocando de manera muy fácil problemas de infertilidad, fatiga crónica o impotencia entre otros efectos.

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–          Cetosis: situación metabólica en la que se induce al catabolismo de las grasas para obtener energía debido a la ausencia de carbohidratos. Se crean los llamados cuerpos cetónicos, que si no son eliminados por nuestro riñones puede llegar a acidificar la sangre, produciéndose acidosis, pudiendo ocasionar graves problemas de salud y a causar fallos graves en nuestro organismo.

 

–          En personas que tienen diabetes tipo I, el ayuno es completamente contradictorio ya que desestabiliza los niveles de azúcar, bajándolos pronunciadamente llegando a poner en riesgo su vida.

 

–          En mujeres embarazadas está totalmente contraindicado ya que se necesita un aumento en los requerimientos nutricionales para poderle aportar nutrientes al feto. Es más que recomendable que una mujer embarazada, si necesita perder peso obligatoriamente esté bajo la observación de profesionales sanitarios.

 

–          Un ayuno prolongado afecta a nuestro organismo por falta de nutrientes esenciales, así como de vitaminas y minerales, pudiendo provocar desnutrición.

 

Referencias:

 STOP a la obesidad 

Cerqueira FM et al. Long-term intermittent feeding, but not caloric restriction, leads to redox imbalance, insulin receptor nitration, and glucose intolerance. Free Radical Biology and Medicine 2011;51(7):1454-1460.

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