La importancia del hierro en otoño

El otoño es una de las épocas en las que debemos prestar más atención a nuestra salud y, por lo tanto, a nuestra alimentación.

Después del verano, la inevitable vuelta a la rutina, a los horarios y a las obligaciones, nos llevan muchas veces a dormir menos de lo que deberíamos, y solemos estar más cansados.

La llegada del frío cuando aún no estamos del todo preparados también puede debilitar nuestras defensas y hacer que el organismo necesite un poco de energía extra.

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Ello, unido a que nuestro estado de ánimo se ve a veces alterado por la reducción de las horas de sol, hace imprescindible vigilar nuestra alimentación y asegurar a nuestro organismo todos los nutrientes para afrontar esta etapa. Para ello los minerales cumplen una función primordial.

Uno de los nutrientes más importantes en este aspecto es el hierro, un mineral que nuestro organismo utiliza de manera constante y que debemos de asegurar reponer.

El hierro cumple una función tan esencial como encargarse de la síntesis de la hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno a las células del cuerpo.

Además, el hierro ayuda a prevenir infecciones y ayuda a mejorar la resistencia física.

El hierro se encuentra en muchos alimentos tanto de origen animal como vegetal, aunque su ingesta suele ser demasiado baja y no siempre se absorbe de forma correcta.

Así como los lácteos pueden dificultar su absorción, la vitamina C puede favorecer que el organismo la sintetice mejor.

Según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos estos son los 30 alimentos con mayor cantidad total de hierro (en miligramos) por cada 100 gramos de porción comestible:

1. Tomillo (123,6).

2. Pan blanco frito (89,2).

3. Comino (66,35) .

4. Eneldo (48,8)

5. Orégano seco (44).

6. Laurel, hoja (43)

7. Albahaca (42)

8. Canela en polvo (38,1).

9. Guindilla en polvo (34,1).

10. Curry (29,5).

11. Romero (28,9).

12. Pimienta negra (28,9).

13. Almejas en conserva (25,6).

14. Chirla (24)

15. Berberecho (24) y berberecho en conserva (24).

16. Cereales de desayuno con base de maíz y trigo (24)

17. Almeja natural (24)

18. Pimentón en polvo (23,6)

19. Maíz frito (20,3)

20. Pichón, sin piel, asado (20)

21. Morcilla frita (19)

22. Pulmón de cerdo, crudo (18,9)

23. Salsa napolitana (18,4)

24. Aperitivos de trigo (15,3) y cortezas de trigo (15,3)

25. Cereales tipo All Bran con fibra (15)

26. Pimienta blanca (14,3)

27. Zamburiñas (14)

28. Cereales de desayuno (base trigo, avena, maiz, miel y nueces) 13,9

29. Huevo de gallina, yema desecada (13,8)

30. Salsa siciliana (picante) 13,4

 

Hay que tener en cuenta que los primeros alimentos de la lista se consumen en pocas cantidades, por lo que es difícil conseguir los niveles de hierro que conseguimos con otros, como los huevos, pese a que estén al final de la lista.

 

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