Anisakis: todo lo que necesitas saber

El anisakis vuelve a estar en boca de todos pero, ¿es necesario dejar de comer pescado para evitarlo? La respuesta está en la manipulación de dicho pescado, así que dependerá del proceso de elección, compra, conservación y cocinado.

Por ello, a continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber sobre el anisakis para aclarar dudas y ayudarte a disfrutar de nuestra gastronomía sin temor, toxiinfecciones, alergias ni alteraciones digestivas.

recomendaciones para evitar el anisakis

Qué es el anisakis y qué síntomas produce

Tal y como expone la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), el anisakis es un parásito que podemos encontrar en el pescado y en cefalópodos tales como el calamar, la sepia, el pulpo… El riesgo es nulo en pescados de agua dulce (carpa, barbo, perca, trucha, anguila, esturión, lucio) y mínimo en moluscos, bivalvos y mariscos como los mejillones, las almejas, los berberechos e incluso las ostras, aunque se coman crudas.

Reconocer el anisakis es fácil: se ve a simple vista en forma de gusanos o incluso como pequeñas formaciones (parecidas a quistes) que se identifican en la carne del pescado. Sin embargo, no es suficiente con apartar los parásitos para evitar la anisakiasis.

Dicha anisakiasis o anisakidosis se produce por la supervivencia de las larvas al proceso digestivo, provocando fundamentalmente síntomas secundarios a la parasitación. La alergia al anisakis en sujetos susceptibles, no obstante, es un cuadro alérgico agudo que se produce al exponerse al pescado parasitado.

pescado con anisakis

Las  manifestaciones secundarias a la parasitación pueden ocurrir a diferentes niveles del aparato digestivo, por lo que los síntomas dependerán del tramo afectado, y pueden ser agudas o crónicas. En nuestro medio, la forma gástrica es la más frecuente, aparece aproximadamente tras las 12-48 horas de su consumo, asociándose hasta en un 10% de los casos síntomas sugerentes de reacción alérgica (anisakiasis gastroalérgica): urticaria, inflamación e incluso cuadros de anafilaxia. La forma gástrica cursa fundamentalmente con dolor abdominal epigástrico, náuseas, vómitos y/o diarreas. Otras alteraciones digestivas pueden incluir dolor en la mitad abdominal inferior, simulando una apendicitis o peritonitis, u originar obstrucción intestinal.

La alergia al anisakis se manifiesta fundamentalmente de forma aguda, habitualmente entre los 15-30 minutos y las 2 horas tras comer el pescado, presentando los síntomas de una reacción alérgica que cursa con habones, picor, angioedema, síntomas digestivos de plenitud abdominal, náuseas, vómitos, diarrea o hasta un cuadro generalizado de anafilaxia que puede comprometer la vida.

Por qué hay tanto anisakis ahora

A día de hoy sabemos que más del 30% del pescado que consumimos en España (hasta el 90% en el caso de la merluza capturada, aunque también afecta al bonito, la sardina, la bacaladilla, el jurel, el salmón, el boquerón, el besugo, etc.) lleva consigo anisakis o incluso otros parásitos (como el Gymnorhyncgus gigas, aunque sin la misma relevancia sanitaria que el anisakis).

Si te preguntas por el motivo de proliferación de dicho parásito, la respuesta es sencilla: la presencia de anisakis va en aumento por las malas prácticas de los buques pesqueros, que evisceran y arrojan por la borda los desperdicios de la pesca. Con este acto aparentemente inocente, los mares y océanos se abonan con vísceras que pueden estar infectadas y que sirven de alimento a otros peces que se infectarán por esta vía (algo que debería corregirse gracias a la nueva normativa europea prevista para 2019).

Además, la globalización también ha afectado a la gastronomía y esto ha hecho crecer la tendencia de recurrir a preparaciones o recetas en crudo, que van más allá de nuestros boquerones en vinagre. Ahora también comemos mucho ceviche, sushi, tartar, tataki, sashimi, carpaccios… A mayor ingesta de pescado crudo, más casos de infección y/o alergia.

cómo evitar el anisakis

Evitar el anisakis y comer con tranquilidad

Si te preguntas por la necesidad de dejar de comer pescado cuanto antes… ¡Que no cunda el pánico! Hemos preparado algunas recomendaciones que te permitirán evitar el anisakis y disfrutar del pescado con tranquilidad:

  • En el momento de la compra, es importante prestar atención al pescado (pues los parásitos muchas veces pueden verse a simple vista). Es mejor comprarlo limpio y sin tripas, pero en caso de no hacerlo, bastará con limpiarlo y eviscerarlo cuanto antes, al llegar a casa.
  • Evitar las preparaciones caseras con pescado o huevas en crudo, ahumado en frío, en salazón, en conserva de vinagre, escabeche o marinado, es una buena opción pues ninguna de las formas anteriores es capaz de matar o evitar el anisakis. Para disfrutarlas con tranquilidad es necesario haber congelado el pescado de forma previa, tal y como hacen los productores, fabricantes y hosteleros antes de ofrecérnoslas.
  • La congelación debe realizarse al menos durante 5 días (se han registrado varios casos relacionados con pescados congelados durante solo 2 días y, por ello, se han actualizado las recomendaciones a este respecto), a una temperatura de al menos -20ºC y en un congelador con categoría de tres estrellas (***) o superior (si no se pueden cumplir dichos requisitos, será mejor comprar el pescado ya congelado).
  • Los moluscos, bivalvos, pescados de agua dulce salvajes o de piscifactoría, semiconservas como las anchoas y pescados salados como el bacalao o la mojama, no necesitarán congelación.
  • Las técnicas culinarias de cocción que superan los 60ºC también nos permiten destruir el parásito: ebullición, fritura, horno, plancha… Los pescados de agua salada, cefalópodos y mariscos como langostas, gambas, langostinos, camarones, centollos y etcétera también deberán cocinarse.
  • Si comes fuera, solicita información sobre la preparación del plato de pescado que te apetezca tomar y disfrútalo con tranquilidad. Como consumidor/a tienes derecho a solicitarla y el establecimiento, como productor, tiene la obligación de garantizar una correcta manipulación del alimento, así como la puesta en conocimiento de la información necesaria relativa al proceso.

Como has podido comprobar, excepto en los casos en los que un profesional sanitario pueda indicarte lo contrario en función a tus antecedentes clínicos, no es necesario dejar de comer pescado. No obstante, sí es de vital importancia el manipularlo, conservarlo y cocinarlo de la forma correcta. En adelante, sigue disfrutando de sushi, boquerones o ceviches, pero esta vez, con cabeza.

La infección urinaria y su recurrencia, ¿por qué son tan habituales?

La infección urinaria y su recurrencia están relacionadas, entre otras cosas, con la afectación del tracto urinario (ITU) inferior, que tiene lugar cuando las bacterias llegan a la vejiga o la uretra y empiezan a multiplicarse.

la infección urinaria y su recurrencia o cistitis en las mujeres

Los síntomas más habituales de las ITU no complicadas son popularmente conocidos: molestias al orinar, dolores en el abdomen inferior, la necesidad frecuente de orinar, la sensación de necesitar orinar de nuevo tras haber vaciado la vejiga, orina turbia o con sangre, incluso febrícula.

Si eres mujer, es posible que estés más familiarizada con este tema, ya las ITU son más frecuentes que en varones debido a que el conducto de la uretra es más corto en el caso de las mujeres -4 a 5 cm  frente a los 15-20 cm de los hombres-, facilitando esto la llegada de las bacterias hasta la vejiga. Se estima que una mujer tiene aproximadamente entre el 50-70% de riesgo de presentar una ITU a lo largo de su vida mientras que, al haberla sufrido, existe entre un 20-30% de riesgo de recurrencia, ya sea por una nueva infección o por persistencia de la misma.

Por qué son habituales las recurrencias

Las ITU recurrentes o de repetición (ITU-R) son las que se dan en 2 o más ocasiones durante 6 meses o, al menos, 3 veces a lo largo de 1 año. Esta recurrencia afecta a 27 de cada 100 mujeres en los 6 meses siguientes después de una primera infección.

Es posible sufrir de infección urinaria y su recurrencia posterior, aunque no se presenten alteraciones anatómicas ni funcionales del tracto urinario; hay mujeres que tienen mayor predisposición a la colonización de patógenos que se adhieren con facilidad y distintas causas la hacen más patente: relaciones sexuales frecuentes, el uso de espermicidas o diafragma, antecedentes clínicos (familiares y personales), alteraciones hormonales o de la flora vaginal, una higiene inadecuada, dificultades en el vaciado completo de la vejiga…

cómo saber si tengo infección urinaria y su recurrencia

Medidas para evitar la infección urinaria y su recurrencia

El Centro de Información de la Cistitis, una iniciativa del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) en colaboración con un grupo de urólogos y ginecólogos, recomienda seguir unas pautas muy sencillas para evitar la infección urinaria y sus recurrencias:

  • Beber suficiente agua: una buena hidratación permite eliminar de forma más rápida las bacterias del tracto urinario.
  • Orinar con frecuencia y combatir el estreñimiento: el crecimiento bacteriano es mayor cuanto más tiempo permanece la orina en la vejiga. Así pues, ir al servicio cada 2 o 3 horas favorecerá la eliminación de estos microorganismos. De igual forma, evitar posponer las defecaciones también impedirá que los gérmenes puedan colonizar el tracto urinario.
  • Mantener una buena higiene: la zona íntima debe secarse de delante hacia atrás para evitar la colonización y la higiene diaria debe llevarse a cabo sin abusar de jabones perfumados (es mejor elegir productos con pH neutro).
  • Reconsiderar el uso de espermicidas, diafragma y/o tampones: el diafragma puede presionar la uretra y dificultar el vaciado de la vejiga mientras que los tampones y el espermicida pueden relacionarse con un favorecimiento de la colonización, además de considerarse barreras que impiden la correcta expulsión de las bacterias.
  • Mantener la higiene también en las relaciones sexuales: la actividad sexual incrementa hasta en 40 veces el riesgo de infección urinaria y sus recurrencias, facilitando que ciertos microorganismos queden alojados cerca de las vías urinarias. Para evitarlo, es importante mantener la higiene y orinar antes y después del acto sexual.
  • Evitar la humedad y hacer mejores elecciones: en el momento de elegir, dentro del día a día, siempre será mejor quedarnos con una ducha frente a un baño, igual que optar por prendas holgadas y de algodón, pues los materiales sintéticos o ajustados favorecen la humedad y la proliferación de microbios. Al realizar ejercicio físico o en época estival, lo más adecuado será evitar aguas infectadas o estancadas y retirar el traje de baño mojado o húmedo a la mayor brevedad.

arándano rojo para la infección urinaria y su recurrencia o la cistitis

  • Utilizar el arándano rojo como aliado en la prevención: el diagnóstico, tratamiento y control siempre deberá hacerlo un profesional sanitario y, aunque  las evidencias encontradas en los estudios actuales son controvertidas, los productos de arándano rojo parecen seguros y pueden impedir que las bacterias se fijen en las paredes del tracto urinario, contribuyendo a evitar la infección urinaria y sus recurrencias.

Los beneficios del arándano rojo -en fruto, zumo o suplemento nutricional disponible en tu farmacia- se conocen desde 1923; hasta 2012, diversos estudios y revisiones realizados apuntaron que el arándano rojo americano reducía la frecuencia de ITU-R (en 2010, la Asociación Europea de Urología recomienda el uso de arándano rojo americano en las recidivas de infecciones urinarias). 

A pesar de la falta de datos farmacológicos y del pequeño número de estudios clínicos no muy sólidos, hay pruebas de que los arándanos (Vaccinium macrocarpon) resultan útiles para reducir la tasa de infecciones urinarias inferiores en las mujeres (41,42) (GCC: 1b, GR: C). En la práctica cotidiana, se recomienda el consumo diario de productos con arándanos, con un aporte mínimo de 36 mg/día de proantocianindina A -el principio activo- (GCC: 1b, GR: C). La mejor estrategia consiste en utilizar aquellos compuestos que han demostrado actividad biológica evidente en la orina.

Aliados para aumentar el rendimiento intelectual

En épocas de exámenes u oposiciones o, simplemente, de situaciones laborales o personales de mucho estrés, podemos sentir que nos cuesta más concentrarnos y memorizar las cosas. También, que no somos capaces de asimilar como siempre la información que nos llega o que nuestra mente está algo o muy torpe. Por ejemplo, puede resultarnos más difícil hacer un cálculo mental, estudiar un tema o, en el trabajo, realizar una tarea que normalmente llevamos a cabo con rapidez. Si te reconoces en alguna de las anteriores situaciones, puedes estar sufriendo lo que se conoce como una disminución del rendimiento (y, cómo no, queremos hablarte de algunos aliados para aumentar el rendimiento intelectual).

aumentar el rendimiento intelectual para los exámenes

En las personas más jóvenes, esto suele pasar cuando se acercan los exámenes y toca hincar los codos durante mucho tiempo. En estos periodos, además, se suele dormir bastante menos y la suma de esfuerzo mental y falta de descanso originan una sensación permanente de fatiga mental (y física). También quienes preparan oposiciones, una ocupación que requiere mucha disciplina y estudio continuado, suelen sentir cómo el esfuerzo prolongado hace que descienda su rendimiento intelectual. En su caso, además, la presión mantenida que supone competir con numerosos opositores por una plaza y el elevado número de temas y exámenes que hay que superar aumentan el nerviosismo y el estrés, lo que, a su vez, tiene efectos oxidativos sobre nuestras neuronas.

Muchos de ellos sufren también el temor a quedarse en blanco en los exámenes, así como una alteración del estado de alerta que puede conllevar fallos de concentración. En realidad, cualquiera que atraviese por un episodio de estrés agudo puede sufrir estos efectos. Por ejemplo, la enfermedad propia o de un familiar o sufrir problemas económicos o en el trabajo pueden provocarnos también problemas de concentración y memoria.

¿Qué beneficios tiene el eleuterococo?

La buena noticia es que podemos contar con ayuda para superar las anteriores dificultades, ya que existen aliados naturales que pueden aumentar nuestra resistencia a la fatiga, capacidad de concentración y memoria a corto y medio plazo.

Uno de ellos es el eleuterococo. Aunque tenga un nombre un tanto raro, se trata simplemente de una planta que pertenece a la misma familia que el ginseng. Originario de las estepas de Siberia, suele recibir por ello el apelativo de “ginseng siberiano”. Su raíz contiene diversas sustancias -eleuterósidos, fenilpropanoides y polisacáridos heterogéneos– que, como el ginseng, estimulan el sistema nervioso central.

Gracias a esta propiedad, el eleuterococo es capaz de incrementar la resistencia del organismo frente al estrés, estimular el sistema inmunológico y mejorar el rendimiento mental, la capacidad psicomotora y física y la función cognitiva. Una lista bien larga, ¿verdad? Pues, además, existen evidencias de que el ginseng siberiano mejora la memoria y la sensación de bienestar en las personas de mediana edad.

la centella asiática aumenta el rendimiento intelectual

Propiedades de la centella asiática

Frente a los problemas de concentración y falta de rendimiento intelectual, contamos también con la ayuda de la centella asiática. Se trata de una planta trepadora conocida comúnmente como Gotu Kola, cuyo uso es muy popular en la medicina tradicional india. Famosa por sus propiedades antioxidantes, algunos de los principios activos que contienen sus partes aéreas desecadas -tallos, hojas, flores…- pueden ayudarnos a recuperar la agilidad mental.

En concreto, los extractos de centella asiática contribuyen a mejorar el aprendizaje y la memoria. Parece ser que mejora el estrés oxidativo y, además, existen estudios que confirman que estimula el crecimiento de las dendritas neuronales, que son la parte de las neuronas que recibe los impulsos nerviosos. En resumen, tomar centella asiática nos ayuda a pensar y recordar las cosas con más rapidez y eficiencia, porque estimula el contacto entre neuronas, lo cual facilita el flujo de información.

¿Cómo ayuda la glutamina a aumentar el rendimiento intelectual?

Por último, voy a hablaros de la glutamina, uno de los veinte aminoácidos que intervienen en la composición de las proteínas y el más abundante en nuestros músculos.  Es un aminoácido no esencial, lo que significa que el organismo lo sintetiza a partir de determinadas sustancias presentes en los alimentos que ingerimos.

La glutamina es también un valioso aliado a la hora de combatir la fatiga mental y los estragos en la capacidad de concentración que pueden producirnos el estrés o el esfuerzo continuado. Ello se debe a que esta sustancia ayuda a ‘limpiar’ el tejido cerebral de residuos metabólicos, como el amoniaco. Es decir, desintoxica el cerebro de este residuo, lo que le permite funcionar mejor. Además, la glutamina puede convertirse en glucosa, por lo que constituye una posible fuente adicional de combustible energético para el cerebro.

Y, por si fuera poco, este aminoácido aumenta la cantidad de ácido glutámico y de ácido gamma-aminobutírico, dos de los neurotransmisores más importantes a nivel cerebral. Al incrementarse su capacidad de neurotransmisión, el cerebro es capaz de desempeñar sus distintas funciones con mayor agilidad y eficacia.

Las consecuencias de tener el colesterol alto

Cuando hablamos de colesterol alto, también hablamos de ese exceso de colesterol que encuentra muchas maneras de colarse en nuestro día a día: una bolsa de patatas fritas, una ración de croquetas, la cañita que no perdonamos después de trabajar, demasiadas horas en el sofá, coger el coche hasta para ir a recoger a los niños, aunque el cole esté a la vuelta de la esquina…

el colesterol alto puede ser hereditario

No es arriesgado decir que casi todos nosotros caemos de vez en cuando en alguna de las anteriores faltas. Pero ojo, si las repetimos a menudo, podemos poner en peligro nuestra salud: la combinación de un consumo excesivo de grasas no saludables con otros hábitos nocivos como el sedentarismo o tomar alcohol puede condicionar la aparición de hipercolesterolemia (o colesterol alto) y otros trastornos que se engloban dentro del llamado síndrome metabólico. La palabra hipercolesterolemia significa que hay un exceso de colesterol en la sangre y suele ir acompañado de otros problemas como el aumento de triglicéridos, glucosa, obesidad e hipertensión (todas estas condiciones son precisamente a lo que se denomina síndrome metabólico).

¿Qué es el colesterol?

El colesterol es un tipo de grasa que se forma en el hígado a partir de los alimentos grasos que ingerimos cada día. Es cierto que nuestro cuerpo necesita cierta cantidad de grasa para funcionar correctamente, pero, si producimos demasiado colesterol y eliminamos poco, corremos el peligro de que la grasa sobrante se acumule dentro de nuestras arterias. Ello puede formar placas que impiden a la sangre fluir correctamente, lo que finalmente puede desencadenar no solo colesterol alto, sino también enfermedades cardíacas graves y accidentes cerebrovasculares.

Buena parte de la población en nuestro país sufre este problema de hipercolesterolemia: según los datos de la encuesta EuroHeart II, el 56,1% de los españoles de más de 25 años presenta niveles elevados de colesterol en la sangre. ¿Y cómo podemos saber si pertenecemos o no a ese porcentaje y sufrimos este problema sin darnos cuenta?

el colesterol alto se deposita en las arterias

Basta con realizarnos análisis de sangre. Podemos pedírselo a nuestro médico de cabecera o, simplemente, acudir a una farmacia: unas gotas de sangre servirán para saber si el nivel de esta grasa en nuestras arterias es saludable o excesivo. En concreto, el nivel de colesterol total no debería superar los 200 miligramos por decilitro de sangre, salvo cuando el colesterol HDL (el colesterol comúnmente conocido como “bueno”, que iría a eliminarse) está alto, que sería preciso mirar con más detalle los otros tipos de colesterol (el LDL y VLDL). A partir de un nivel de 240 de colesterol total, ya se considera que el riesgo de sufrir trastornos cardiovasculares aumenta significativamente en la población general. Las personas que ya han padecido problemas cardiovasculares deben mantener unos niveles aún más bajos de colesterol total y de colesterol LDL (el llamado colesterol “malo”).

También podemos estar atentos a algunos síntomas y signos que indican que nuestro nivel de colesterol es elevado. Por ejemplo, debemos acudir al médico si detectamos manchas espesas de color amarillo alrededor de los ojos o en alguna otra zona de la piel. La obesidad es también un factor de riesgo de colesterol alto, por lo que es recomendable que las personas con sobrepeso se realicen análisis de sangre periódicos para controlar su nivel.

Igualmente, es importante saber si en nuestra familia existen antecedentes de hipercolesterolemia genética, que suele conllevar niveles muy altos. Una forma indirecta de aproximarse a esta cuestión es conocer si los parientes de primer grado han sufrido enfermedades cardiovasculares graves y accidentes cerebrovasculares antes de los 55 años.

¿Cómo puedo bajar el colesterol alto?

Si nuestro colesterol ya ha superado los niveles recomendados o está a punto de hacerlo y no hay indicación médica de seguir un tratamiento farmacológico para el colesterol alto, no tenemos que echarnos las manos a la cabeza, sino ponernos manos a la obra. Se requiere solo de un poco de esfuerzo y constancia.

la fibra ayuda a reducir el colesterol alto

Como ya hemos comentado, en primer lugar, debemos vigilar nuestro nivel de colesterol realizando análisis periódicos de sangre. Y otro factor que debemos vigilar es nuestro peso, que debe estar acorde con nuestra complexión, sexo y edad. El Índice de Masa Corporal (IMC) nos ayudará a orientarnos sobre cuál es nuestro peso saludable.

Pero, sobre todo, la clave para reducir o mantener nuestro colesterol a raya radica en la alimentación: hemos de cuidar tanto lo que comemos como la manera en que lo comemos. Ello quiere decir, primero, que nuestra dieta debe incluir diariamente verduras, legumbres, fruta y fibra y que, en cambio, debemos reducir al mínimo las grasas saturadas. Estas pueden estar presentes en la bollería, los embutidos y la carne roja. Por este motivo, son preferibles las carnes más magras como las del pollo -que debemos comer sin piel- o los pescados azules -atún, sardinas, truchas, caballa…-, ricos en ácidos grasos insaturados como el Omega-3. También podemos encontrar este nutriente, muy cardiosaludable, en los frutos secos, la soja o el tofu.

Por otra parte, como decíamos, tan importante es vigilar qué se come como el modo de cocinarlo: el vapor, el horno o la plancha son las técnicas de cocción más saludables, mientras que es preferible renunciar a las frituras y a las salsas. Igualmente, resulta muy conveniente incluir en nuestra dieta aceite de oliva por sus propiedades cardiosaludables y evitar la mantequilla y la margarina.

Si además de seguir una dieta baja en grasas, dejamos de fumar, moderamos el consumo de alcohol y practicamos ejercicio de manera regular, ya habremos recorrido gran parte del camino que nos puede llevar a disminuir el riesgo asociado de padecer trastornos metabólicos, de los que forma parte la hipercolesterolemia. Al principio, puede suponer cierto esfuerzo, pero, con un poco de tenacidad y constancia, todos estos hábitos se convertirán en una costumbre y nuestra salud cardiovascular lo agradecerá.

Claves para combatir la astenia primaveral

Tras una larga espera, el sol y las cálidas temperaturas han llegado por fin. No obstante, esta época de primavera y buen tiempo se presenta, a menudo, acompañada de una amiga mucho menos agradable, la conocida como astenia primaveral.

cómo combatir la astenia primaveral

Aunque la medicina no la reconoce como una patología, es un trastorno que afecta a muchas personas en este tiempo de primavera. Suele manifestarse con síntomas como falta de energía, fatiga y problemas para dormir. También puede sufrirse un estado de ánimo más bajo de lo habitual, pérdida de memoria o de concentración, ansiedad, dolor de cabeza o trastornos del apetito.

Se cree que la astenia primaveral se debe a un cambio en la regulación de nuestro organismo, fundamentalmente hormonal, para afrontar los cambios de temperatura y luz propios de la primavera. En muchos casos, la astenia desaparece al cabo de unos días, mientras que, en otros, puede prolongarse, sobre todo si está relacionada con algún trastorno físico, como la alergia al polen, o mental, como el estrés. En cualquier caso, podemos recurrir a algunas medidas para mitigar sus signos y poder llevarla mejor el tiempo que dure o, incluso, acortarlo.

Descansar bien, clave contra la astenia en primavera

Una de las primeras claves para combatir la astenia primaveral es descansar las horas suficientes para que nuestro organismo amanezca repleto de energía. Ello significa, por una parte, dormir en torno a las ocho horas diarias y, por la otra, tratar de mantener unos horarios regulares de sueño. Así que, durante la primavera, deberíamos pensárnoslo dos veces antes de quedarnos viendo un programa de televisión que termina demasiado tarde o salir de fiesta hasta altas horas de la madrugada.

Si nuestro problema es que, aun yéndonos a la cama a una hora prudente, no logramos conciliar el sueño, podemos aprender y practicar alguna técnica de relajación. Podemos,  además, ir realizando cambios paulatinos en la hora de irnos a dormir y mantener una buena regularidad a la hora de acostarnos y levantarnos. También, tomar baños relajantes puede favorecer que nos liberemos de las tensiones y logremos así conciliar mejor el sueño. Por su parte, el ejercicio físico y la hidratación constituyen aspectos cruciales para ayudar en esta parcela de la astenia primaveral.

descanso y astenia primaveral

¿Qué alimentos nos ayudan a mitigar la fatiga?

En la comida reside otro de los secretos para recuperar la energía necesaria para afrontar la astenia primaveral. Llevar una alimentación equilibrada y variada es más importante que nunca en esta época del año. En primer lugar, debemos evitar o reducir el consumo de grasas y azúcares, así como el de cafeína. En segundo lugar, hemos de consumir en abundancia algunos alimentos especialmente beneficiosos como las verduras y frutas. Por ejemplo, el plátano -muy rico en potasio- puede darnos un aporte extra de energía.

Estas ideas generales y las recomendaciones que siguen a continuación han de incluirse en un plan de alimentación sensible al peso y a las condiciones físicas de cada persona, en especial si se padece obesidad o enfermedades como la diabetes.

En esta dirección, los frutos secos son perfectos para mitigar la fatiga, además de para proteger nuestro corazón, gracias al Omega 3 que contienen: la almendra, la avellana, el cacahuete, la castaña, las nueces, los piñones, las pipas (de girasol y de calabaza) y los pistachos son alimentos que forman parte de la dieta mediterránea y que se pueden comer casi en cualquier momento y lugar. Por ejemplo, los podemos tomar solos (como aperitivo, merienda o postre) o mezclados con otros alimentos como ensaladas o yogures.

qué comer contra la astenia primaveral

De hecho, en general, todo alimento rico en Omega 3 puede ayudarnos a combatir la falta de energía propia de la astenia primaveral. Por ejemplo, cualquier especie de pescado azul, como las sardinas, los boquerones, el salmón, el atún, la caballa, el arenque y la trucha. Además de ser sabroso y cardiosaludable, una ración de esta variedad de pescado contribuye a conciliar el control calórico con el aporte energético.

Las legumbres, aliadas contra la astenia primaveral

Y, en esta cruzada contra la falta de energía típica en primavera, puede venirnos muy bien igualmente tomar legumbres, un plato esencial dentro de la dieta mediterránea, bajo en grasa y alto en nutrientes. Este tipo de alimentos suministra una importante dosis de hidratos de carbono, proteínas, fibra, vitaminas del grupo B y minerales como el calcio, el magnesio, el zinc, el potasio, el fósforo y el hierro.

Además, como contienen hidratos de carbono de absorción lenta, las legumbres proporcionan energía de forma paulatina y duradera, lo cual viene de perlas para hacer frente a la debilidad que puede producir la astenia primaveral. Por ello, puede ser aconsejable tomar de dos a cuatro raciones de este alimento a la semana: garbanzos, lentejas, alubias…. Todos son bienvenidos en nuestra dieta de primavera en formas de preparación que impidan un aporte hipercalórico y sean apetecibles.

También puede ser una gran idea combinar las legumbres con cereales, cuyo principal nutriente son los hidratos de carbono, por lo que constituyen también una fuente de energía ideal en periodos de mayor cansancio. Por eso, en esta época del año es muy aconsejable tomar platos que incluyan  arroz y  lentejas, quinua o judías en ensalada con ciertos cereales. Lo mejor es optar por los cereales integrales, debido a su mayor contenido en fibra, magnesio y vitaminas B1 y B6.

Como hemos visto, no nos faltan recursos para combatir la astenia primaveral, así que, ¡vamos a por ella!

Alimentos diuréticos para la retención de líquidos

Hinchazón de piernas, tobillos y abdomen, aumento de peso, sensación de pesadez, bolsas debajo de los ojos… La retención de líquidos puede revelarse de muchas maneras, al igual que son numerosas las causas que pueden llevar a ella.

Por ejemplo, nuestro cuerpo puede ser incapaz de eliminar los líquidos con eficacia debido a una alimentación poco saludable con un exceso de sal o en la que falten algunos nutrientes. Otras razones posibles son el sedentarismo o la ingesta habitual de ciertos medicamentos. También los cambios hormonales que provocan la menstruación, el embarazo o la menopausia pueden causar retención de líquidos.

los espárragos son buenos para la retención de líquidos

Hay que descartar desde un comienzo que exista alguna enfermedad en nuestro organismo, causante del problema. Si no hay ninguna patología que la esté provocando, para combatirla, lo más recomendable es beber agua y otros líquidos en forma de alimentos como zumos naturales de frutas y verduras, caldos, infusiones…También podemos incorporar a nuestra dieta algunos alimentos muy comunes que cuentan con excelentes propiedades diuréticas. Es decir, que aumentan el flujo de orina, la cual contribuye a eliminar los líquidos que tu cuerpo está reteniendo.

¿Por qué son buenos los espárragos y el melón?

Los espárragos constituyen un gran aliado para luchar contra la retención de líquidos, gracias a que son ricos en potasio y pobres en sodio (a excepción de las conservas) por lo que el espárrago es un remedio diurético natural que puede ayudarnos a eliminar, además de los líquidos, el exceso de sales del organismo. En general, se trata de un vegetal que puede aportar grandes beneficios a la salud, fácil de preparar y cuyo precio es muy asequible.

En verano también podemos echar mano de una fruta tan sabrosa como el melón. Gracias a la altísima cantidad de agua y a que es una de las frutas más ricas en potasio también posee propiedades diuréticas. Por otro lado, esta fruta cuenta con la ventaja añadida de que es una fruta que aporta fibra, por lo que favorece el tránsito intestinal.

eficacia de la alcachofa para la retención de líquidos

Los beneficios de la alcachofa y la zanahoria

Pasemos ahora a la alcachofa, cuyo gran poder diurético la convierte en el alimento perfecto a la hora de luchar contra la retención de líquidos. Si a ello se suma su bajo contenido calórico y su gran aporte de fibra, es un alimento idóneo para incluir en las dietas de adelgazamiento.

Lo mismo sucede con la zanahoria, uno de los alimentos básicos de la dieta mediterránea. Solemos asociar esta hortaliza con el bronceado, debido a su alto contenido en beta-carotenos, precursores de la vitamina A. Y, de hecho, aumenta las defensas de la piel, ya que nos ayuda a neutralizar los radicales libres que se producen por ejemplo, durante la sobreexposición solar,  protegernos de las quemaduras (ojo, en ningún caso sustituye a la protección solar) y puede ayudar mantener un tono bronceado.

Sin embargo, no es tan conocido su importante efecto diurético. Como ocurría con el melón, su contenido en agua es muy elevado, por lo que ayuda a combatir la retención de líquidos.

mejora la retención de líquidos con infusiones

¿Qué plantas pueden ayudarnos contra la retención de líquidos?

Vamos ahora a ver qué plantas pueden ser eficaces para paliar la retención de líquidos. Una de ellas es la cola de caballo (Equisetum arvense L.), que quizás os suene, porque se suele usar en regímenes de adelgazamiento; sobre todo cuando el exceso de peso está acompañado de retención de líquidos.

Se trata de una especie rica en sustancias minerales  sílice, potasio) y flavonoides. Tanto esta sustancia como el sílice y el potasio explicarían el efecto diurético de la cola de caballo, que ayuda al riñón a eliminar una mayor cantidad de agua.

Por último, os hablaré del té de Java, llamado también ortosifón (Orthosiphon stamineus Bentham). Se trata de una planta originaria de Indonesia, que, al igual que la cola de caballo, es rica en sales de potasio y flavonoides. Ambos confieren a esta hierba efecto diurético, por lo que, en caso de retención de líquidos, una infusión de té de java puede sentarnos de maravilla.

Cinco consejos para reducir el colesterol

Hoy me voy a poner un poco serio con todos los que nos leéis. Sabríais contestarme ¿cuál es vuestro nivel de colesterol?¿qué podéis hacer para reducir el colesterol?

En España, este problema comienza a ser generalizado: entre el 50% y el 69% de los españoles sufren hipercolesterolemia y en su mayoría no están bien controlados, según la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).

Y lo que es más peligroso, la mitad de las personas con colesterol no lo saben. Por lo tanto, es importante que vuestro médico o farmacéutico os haga un análisis.

comer saludable para reducir el colesterol

 

¿Por qué es malo el colesterol?

Es urgente cuidar nuestro nivel de colesterol. Este es un tipo de grasa que se forma en el hígado a partir de alimentos grasos y que nuestro organismo necesita para funcionar correctamente.

A partir de determinada cantidad, las grasas o el “colesterol malo” tiende a acumularse en el interior de las arterias, a esto se le llama hipercolesterolemia. Ello impide el flujo de sangre y puede desencadenar enfermedades cardiacas graves, así como accidentes cerebrovasculares. ¡Aprende a prevenirlas!

Una alimentación poco saludable y con alto contenido en grasas saturadas, así como la falta de ejercicio físico, son los principales factores de riesgo a la hora de predisponer a una persona a sufrir hipercolesterolemia.

Si no queremos aumentar ese porcentaje, es muy importante cuidar nuestros hábitos cotidianos, más todavía si ya padecemos colesterol alto. Y conseguir reducir el colesterol no es tan complicado como parece, basta con adquirir cinco costumbres saludables como las que voy a explicaros a continuación.

ejercicio para reducir el colesterol

Cinco claves para reducir el colesterol

  1. La primera de ella es practicar ejercicio físico de manera regular. Además de mantener a raya nuestros niveles de colesterol, actividades como andar, correr, nadar, realizar zumba o ciclismo en días alternos nos ayudará a conseguir o mantener un peso adecuado a nuestra complexión y edad.
    Dado que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo de la hipercolesterolemia, merece la pena hacer el esfuerzo. Aunque, en realidad, una de las claves radica precisamente en que el ejercicio no suponga un esfuerzo, sino un momento de desconexión y recarga de energía. Por ese motivo, es muy importante elegir la actividad que mejor se adapte a nuestros gustos, capacidades y horarios.
  2. La segunda recomendación es seguir una dieta rica en frutas y verduras. Su alto contenido en fibra y su riqueza en vitaminas y minerales contribuirá también a contrarrestar el exceso de grasa en la sangre y reducir el colesterol.
  3. En tercer lugar, es conveniente moderar o evitar los alimentos con alto contenido en grasas saturadas como la carne roja, los embutidos, las salchichas, los quesos curados o la bollería. En su lugar, se puede recurrir a las carnes blancas como el pollo (sin piel), el pescado, los cereales integrales, las legumbres, el queso fresco y los lácteos desnatados. Y cuando se cocine o aliñe, es mejor optar por el aceite de oliva, que posee propiedades cardiosaludables.
  4. También pueden ayudar -y llegamos así al siguiente hábito saludable- el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos insaturados como el Omega-3. Estos son nutrientes fundamentales para la correcta regulación del metabolismo del colesterol y los triglicéridos, otro tipo de grasas que también incrementan el riesgo cardiovascular. Se pueden encontrar, sobre todo, en los frutos secos y en pescados azules como el atún, el chicharro y las anchoas.
  5. Llegamos ya a la última recomendación para reducir el colesterol, aunque no menos importante que las anteriores: dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol. Aunque poner en práctica estos hábitos puede parecer difícil, es solo cuestión de constancia y motivación. ¿Y qué mejor razón hay que cuidar nuestro corazón?

Fuentes

http://www.alimmenta.com/dietas/colesterol-elevado-hipercolesterolemia/

P. Guallar-Castrillon et al. Rev Esp Cardiol 2012;65(6):551-558.

Nutr Clin Diet Hosp 2012;32(2):106-109.

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¿Qué es la digestión pesada?

La “digestión pesada” es un problema muy frecuente, pero difícil de paliar cuando no encontramos el origen de nuestro malestar.

¿En qué consiste la digestión?

Como ya sabemos, la digestión es todo el proceso por el cual transformamos los alimentos en sustancias nutritivas simples.

Este proceso inicia en la boca, con la masticación y la insalivación, prosigue por faringe y esófago, se continúa  en el estómago y en el inicio del intestino delgado,  donde participan los jugos que producen tanto el estómago, como el hígado y el páncreas, y finaliza con la formación de las heces a lo largo del intestino grueso a partir de los restos de alimentos que no son absorbidos en tramos previos y su  expulsión al exterior.

alteraciones flora intestinal

¿Qué es la dispepsia funcional?

Las digestión pesada es producto de alguna alteración en este proceso fisiológico. Seguro que has oído hablar del término dispepsia funcional, cuando  utilizamos el este término nos referimos a un conjunto de síntomas que se relacionan sobre todo con el tracto digestivo superior.

Los síntomas  síntomas más frecuentes son la sensación de digestión pesada después de las comidas y la hinchazón de la tripa. Otras molestias habituales son los aires o flatulencias, los eructos, las náuseas e, incluso, sentir ardor o dolor en la zona entre las costillas y el ombligo.

¿Qué causa dispepsia?

No se sabe muy bien la causa, pero algunos estudios coinciden en señalar la existencia de alteraciones de la motilidad (o facultado de moverse) del estómago, en la sensibilidad y en factores neurohormonales. Se han identificado a su vez, posibles causas relacionadas con dichas alteraciones como infección por Helicobacter Pylori, fenómenos alérgicos, factores psicosociales e incluso factores genéticos.

Aunque se trata de un trastorno benigno, que no suele revestir gravedad, todavía no existe un único tratamiento totalmente eficaz. Por este motivo, es conveniente que tomemos medidas para mitigar el dolor y las molestias. Si bien,  estas pueden mantenerse durante toda la vida o desaparecer y reaparecer a lo largo de los años.

Consejos para mejorar la digestión

Es importante es ser consciente de tu nutrición y de tus hábitos alimenticios. Piensa si sigues unos horarios habituales y regulares; si comes con tranquilidad o siempre tienes prisa; si masticas  correctamente y el tiempo suficiente los alimentos. Todas estas rutinas son muy importantes para no sufrir una digestión pesada.

hábitos nutrición

Igualmente, puede ser conveniente realizar comidas frecuentes y poco abundantes (al menos, cinco al día). Existen, además, una serie de alimentos que puede ser aconsejable  evitar en el caso sufrir digestión pesada. Encabezan la lista los alimentos flatulentos como las lentejas o la col-, pero tampoco las comidas muy condimentadas son recomendables. Tampoco conviene abusar de grasas, fritos y alimentos muy dulces o salados, así como del café y el alcohol, si bien estos dos últimos no parece que se asocian tan específicamente a dispepsia.

Infusiones para una digestión ligera

Por otra parte, algunas infusiones pueden convertirse en grandes aliadas para conseguir una digestión saludable. Por ejemplo, la hoja de la menta se le atribuyen numerosas  propiedades farmacológicas, gracias a su  aceite esencial (mentol) y los principios activos que contiene. De hecho, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba el uso de algunos medicamentos a base esta planta para tratar trastornos digestivos como la dispepsia y la flatulencia.

menta para las flatulencias

También el uso del hinojo puede servirpara paliar los espasmos gastrointestinales leves. Además de favorecer la eliminación de gases, la acción del fruto de esta planta aumenta la producción de los jugos gastrointestinales, lo que estimula la digestión.

También la verbena común puede ser beneficiosa, pues produce una ligera depresión del sistema nervioso central (SNC). Ello ayuda a evitar problemas de indigestión asociados a la tensión, el nerviosismo y los problemas emocionales.

Por último, los preparados y una fruta tan común como el limón pueden ayudar a una mejor digestión, así como a reducir el dolor y la hinchazón.

Recuerda que cada cuerpo y cada organismo son únicos por lo que debes ser activa y descubrir que es lo que más le conviene a tu sistema digestivo y a ti. Para ello no olvides consultar con tu médica cualquier problema digestivo que sufras.

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Para evitar la deshidratación sorbito a sorbito

Además de los catarros y gripes, en esta época del año son también habituales las gastroenteritis víricas, una de las enfermedades más comunes a cualquier edad. Conocida popularmente como ‘gripe estomacal’, es una inflamación del estómago que se produce cuando algunos virus alteran la capacidad del intestino para regular la absorción y la secreción de sales y agua.

que es la dispepsia

Esto se traduce en dolor abdominal y fiebre, pero también en diarrea y vómitos. Y esta incapacidad para tolerar alimentos y/o líquidos durante varios días puede conllevar la aparición de una deshidratación durante la gastroenteritis. Si no se toman algunas precauciones, puede llegar a ser grave, sobre en todo los niños pequeños y bebés.

Gastroenteritis en niños

Por este motivo, los padres deben controlar el número de pañales mojados cambiados al día cuando su hijo está enfermo. En estos casos es importante que beban mucho líquido, a poder ser suero de rehidratación oral cada poco tiempo.

En adultos, algunos signos de deshidratación a los que debemos estar atentos son la piel seca y arrugada, la irritabilidad o confusión, aturdimiento y latidos cardíacos o respiración demasiados rápidos.

Cómo evitar la deshidratación

Para reducir los riesgos de padecer síntomas como los anteriores, cuando tenemos gastroenteritis debemos beber a menudo para reponer los líquidos y sales que estamos perdiendo. Por ejemplo, podemos ingerir agua con limón, bebidas isotónicas o para deportistas, infusiones, zumos sin pulpa… Siempre en pequeñas cantidades y cada treinta o sesenta minutos, ya que beber demasiado de golpe puede provocarte nuevos vómitos o diarreas.

evitar deshidratacion durante la gastroenteritis

También podemos tomar soluciones de rehidratación que contengan glucosa y electrolitos. Estos son sustancias libres de iones como el sodio, citrato, potasio y el cloro que, tomados por vía oral, ayudan a reponer las pérdidas producidas por la diarrea y los vómitos. Por tanto, contribuyen a disminuir el riesgo de deshidratación y a una recuperación más rápida. Además, el cloro es necesario para que absorbamos mejor el sodio y la glucosa.

En definitiva, para combatir la deshidratación, nada mejor que afrontar la gastroenteritis sorbito a sorbito.

Cómo mantener a raya la diabetes con tu alimentación

¿Qué es la diabetes?

Como sabemos, la diabetes es una enfermedad que se desarrolla cuando nuestro organismo no produce suficiente insulina.

Esta hormona, fabricada por el páncreas, permite que la glucosa de los alimentos pase al interior de las células. Allí se transforma en la energía necesaria para que funcionen los músculos y los tejidos o se almacena hasta que sea necesaria.

alimentación diabeticos

Por eso, si no tenemos suficiente insulina, no podemos absorber la glucosa  adecuadamente. En este caso, podemos llegar a sufrir lo que se conoce hiperglucemia, una concentración excesiva del azúcar en la sangre.

Con el paso del tiempo, si no se trata adecuadamente, este exceso de glucosa que corre por el torrente sanguíneo acaba dañando nuestros tejidos. A largo plazo, este deterioro puede también causar alteraciones e insuficiencias en órganos como  los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos.

Cómo controlar la diabetes con tu alimentación

Por este motivo, tanto en el caso de querer prevenir la diabetes como de intentar mantenerla controlada, una nutrición saludable y variada es fundamental.

  • En este sentido, son aconsejables los alimentos ricos en fibra como el pan integral, la fruta natural con piel o las verduras frescas o cocidas. También es conveniente moderar el consumo de grasas.
  • Por supuesto, es fundamental que limitemos al máximo la cantidad ingerida de azúcares simples: está permitido el consumo diario de frutas frescas, leche o algunos derivados lácteos, pero el de azúcares refinados, miel o repostería debe ser muy ocasional.

fruta diabetes

  • También es clave evitar las bebidas alcohólicas con alto contenido en azúcar como la cerveza, los vinos dulces, las sidras dulces o los licores. Sí se pueden tomar, con mucha moderación, las que tienen baja cantidad de azúcar como el whisky, los vinos y jerez secos y la sidra natural.
  • La persona con diabetes o riesgo de padecerla debe seguir además un horario de comidas lo más regular posible. También respetar las cinco comidas diarias recomendadas por los nutricionistas ayuda a mantener el equilibrio de los niveles de glucosa en sangre.

Practica ejercicio para reducir el riesgo

Esta dieta saludable debe complementarse con la práctica habitual del ejercicio físico: si este es ya conveniente para cualquier persona, en los diabéticos favorece además la disminución de la glucemia, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a perder peso.

Por último, para velar por su bienestar, los diabéticos deben controlar periódicamente su salud. Esto quiere decir que deben vigilar regularmente sus niveles de glucemia/glucosa y examinar sus pies y el estado de su retina (en la consulta de un oftamólogo) con periodicidad. Para combatir la diabetes, toda precaución es poca.

En caso de tener los niveles de glucosa en sangre por encima de los valores normales, es un indicio de prediabetes, por lo que el control deberá ser mayor para no llegar a sufrir esta patología.

Consulta este post si tu hijo o hija tiene diabetes infantil.